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sábado, 22 de agosto de 2009

Leonardo Da Jandra, escritor: Presentación del libro La gramática del tiempo.

¿Fin de la historia? ¿Fin de las ideologías? ¿Fin de las utopías? Si acaso cabe hablar de algún fin es el de la evolución lineal, legado sutil del credo judeocristiano que indujo a todas las civilizaciones a seguir un modelo único que iba de la expulsión del paraíso a la redención final. El costo de esta locura lo vivimos hoy, entre incertidumbre y crisis global: la imposición de Tánatos sobre Eros. Mito, historia y visión se reúnen en La gramática del tiempo, una obra decididamente impar en días de igualdades, donde Leonardo da Jandra ha vertido sus ideas más originales y estimulantes. Una obra imprescindible por su actualidad y trascendencia que nos llega como un respiro fresco y un aliciente en esta época de adversidad mundial. Enrique Vila-Matas, en su nota introductoria, reconoce con entusiasmo en Leonardo da Jandra a “uno de los más sorprendentes escritores que yo he encontrado en el magnífico panorama de las letras mexicanas actuales”, y a La gramática del tiempo como “una propuesta optimista y muy atrevida que nadie debe dejar pasar. Si es cierto que la felicidad consiste en merecerse la felicidad, este libro es la felicidad misma, se la ha merecido, y para leerlo el lugar ideal es cualquier casa frente al mar”.




(Aqui les dejo esta entrevista con Da Jandra)

miércoles, 19 de agosto de 2009

El boom de la literatura latinoamericana.

Documental en el que diferentes figuras del mundo de las letras (como Tomás Eloy Martínez, Sergio Ramírez y Antonio Skarmeta) opinan sobre el llamado "boom" de la literatura latinoamericana, asociado principalmente con los nombres de Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. Es abordada la relación del "boom" con los acontecimientos sociales y políticos de la época (principalmente, la Revolución Cubana); el surgimiento, en ese momento, de un público de lectores latinoamericanos interesado por las producciones de los escritores latinoamericanos y la cuestión de si existieron escritoras destacadas en ese periodo, entre otros temas.


(Ver el video abajo)

martes, 18 de agosto de 2009

Las letras de la palabra Amor. Eduardo Galeano

La A tiene las piernas abiertas.
La M es un subibaja que va y viene entre el cielo y el infierno.
La O círculo cerrado, te asfixia.
La R está notoriamente embarazada.

Todas las letras de la palabra AMOR son peligrosas.

lunes, 17 de agosto de 2009

La belleza que salva. A mis hermanos...

Yo

Alex


Mariana



La no renuncia.
Se puede fallar en muchas cosas,
se puede ser débil en otras tantas;
pero lo único que es inaceptable,
es renunciar a uno mismo, a vivir
nuestra aventura de vida.
Si como dice Jodorowsky
(a quien tanto admiras hermano),
"el arte salva", que nos salve.
Marco Ornelas




A mi hermano y hermana, a quien amo profundamente y por
compartir mis dilemas enloquecidos (abajo les dejo un video de Jodorowsky):

A desprecio de algunos contemporáneos en el siglo veintiuno, creo en la obra artística como redención para el hombre. Creo en la Belleza que salva. El arte por el arte no me motiva. La creación artística suma algo más que habilidades y técnicas.
La obra de arte nos revela imagen de Dios, la creación del artista es la laguna diáfana donde se refleja el hombre creador. El arte nos desnuda en igualdad con el Artista supremo. El hombre en el instante creativo, en esos momentos de gracia, se enrola en Dios, se hace co-creador en él. “El poeta es un pequeño Dios”, profiere Vicente Huidobro, en su Arte poética.
Para la elaboración del arte, el creador transforma la realidad, no la copia, le da vida, espiritualiza el objeto artístico. Así, el sol emergiendo de las playas de Tulum, no es arte sino belleza. Todo arte implica el toque humano. Así como el Artista supremo da el ser, así la obra de arte, proyección del artista, se objetiviza. Hay que transformar, inventar, no copiar, pretender dar el ser. Ex nihilo sui et subiecti (“el que crea da el ser mismo, saca alguna cosa de la nada” y esto, en sentido estricto, es el modo de proceder exclusivo del Omnipotente, mientras que el hombre, es co-creador en él)[1]. Siguiendo esta línea de pensamiento, no se puede dejar a la elaboración artística en mero cosmético, ése sería el papel de la artesanía, el ornamento, pero no el de la obra maestra. El extranjero de Albert Camus, no es puro entretenimiento, el Guernica de Picasso, expresa más que cualquier cuadro que adorna una mesa de comedor; Black, de Pearl Jam, es mucho más que una tonada melancólica.
Creo en el arte, decía, como redención. En la obra artística el creador patenta su individualidad. Con el ser del arte revelamos nuestra persona única e irrepetible. Nos desprendemos de la masa para ser un Yo que se relaciona con un Tú, existir es coexistir, pero como personas, no como seres sin rostro. Los lienzos de Boticelli no se equiparan a los de Picasso. Así como el rock de Carlos Santana no se escucha igual a Fade to black de Metallica. El arte es expresión, y la expresión individualiza. En el arte hay técnica, seguro, pero hay también imaginación. Dice R. G. Collinwood: “el arte es la expresión imaginativa de la emoción”. Pienso en el arte como salvación, y rememoro algunos puñetazos de éste, que han sido nocauts en la integridad de mi ser, verbigracia: el drama teatral de Sartre, Huis Clos, y su frase “El infierno son los otros”. Algunos versos del poema de Verlaine Frente a Cristo::

“¡Oh Dios, de mi amor mi corazón heristeis,
y la herida, de amor está sangrando!
¡Oh Dios, de mi amor mi corazón heristeis!”.

Recuerdo también la obra Huapango de José Pablo Moncayo. Los versos de Piedra de sol de Octavio Paz que dicen: “(...) voy por tu cuerpo como por el mundo, / tu vientre es una plaza soleada (...)”. Una de mis canciones entrañables y que muy a menudo escucho: Alive de Pearl Jam. El arte en mi vida ha sido motivo para escudriñarme, para cambiar, para dar sentido a muchas cosas, para reflexionar. El arte con su belleza me ha salvado.
Fernando Botero, en entrevista con Silvia Lemus, asentía que si a los niños guerrilleros de Bogotá, les cambiaban el fusil por un violín, después, jamás se atreverían a matar a ningún hombre. En la intimidad del artista, con su creación, se va pariendo la belleza, y así deja de ser abstracción para plasmarse objetivamente; el creador es el primer contemplador de belleza, más que un rapto, como lo veía Kant, lo siento como una invitación a la consagración del instante, como lo entrevió Paz; en esa invitación al viaje de consagrar, el artista vislumbra un destello de eternidad. Bien lo intuyó Blake, al poetizar:

“Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora.
Aquél que se liga a una alegría hace esfumar el fluir de la vida;
aquél quien besa la joya cuando ésta cruza su camino, vive en el amanecer
[de la eternidad”.



[1] S.S. Juan Pablo II, Carta a los artistas, “El artista, imagen de Dios Creador”, en http://www.multimedios.org/bec/etexts/artis13.htm.–

jueves, 13 de agosto de 2009

Hoy Fidel Castro cumple 83 agostos. Hace seis años estuve en Cuba, a los 24 años. Y en ese entonces escribí este sentimental ensayo.


Disidente del socialismo Cubano



RECADO A FIDEL
¿A quién se le ocurre nacer héroe
en tiempo de mercaderes, Fidel?

El último caudillo de América
se va a morir de soledad
o será aplastado por su pueblo
que ya no aguanta la barriga vacía.
A este pronóstico deportivo
apuestan hoy las democracias.
Y tú oyes crujir el techo
de la casa que levantaste
y sientes que tus sueños se desmoronan,
que caen sobre ti a pedazos
la maldita esperanza y el amor al hombre.

Quisiera decirte que te salves,
pero no te salves, Fidel.
Eres la dignidad.
Y algún día la dignidad
será sacada como brillante
del corazón profundo de la tierra.
Jaime Sabines



“La verdad no esta casada con nadie”, profiere un aforismo académico. De manera tal, que el error de todo pensador es matrimoniarse con ella por la fuerza. Un matrimonio por fuerza implica un infierno. Y me pregunto, ¿quién quiere vivir un infierno?
No creo que el socialismo científico elaborado por Marx y Engels hubiera tenido como meta la procreación de un infierno en la tierra, antes bien, pienso sin duda alguna, que lo que querían era edificar un paraíso terrenal como todos sabemos. Y de hecho, fue lo que crearon con el socialismo científico, la utopía política más grande del siglo XX.
El discurso filosófico de Marx y Engels puede caracterizarse como la síntesis del socialismo utópico de Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y Robert Owen en cuanto a la organización social.
De Hegel tomaron la dialéctica aplicada a la materia y no al espíritu.
De Feuerbach asimilaron el ateísmo, donde se establece que Dios es una idea creada por la mente del hombre tomando lo mejor de él.
Así mismo del anarquista Proudhon, atrajeron elementos de organización para la sociedad.
Con todo esto, los filósofos realizaron una mixtura extraordinaria con el fin de argumentar contra el liberalismo económico de Adam Smith, y David Ricardo.
Es una realidad que en la revolución industrial hubo grandes injusticias de la burguesía para con el proletariado, motivo que llevó a los pensadores a dar una respuesta tajante en una de sus principales obras: El Manifiesto del Partido Comunista.
Como podemos ver a continuación, los pensamientos de Karl y Friedrich abarcaron la filosofía, economía, y la ciencia política.
Sus principales postulados pueden recapitularse en:

1.- Materialismo: Lo primero es la materia, ella produce el espíritu y no al revés. Si se dice que el espíritu es primero, y que la materia es producto del espíritu, tenemos la base de la filosofía idealista (Hegel y el cristianismo). Todo ser es materia. No hay seres espirituales independientes de la materia; por tanto Dios, entendido como un espíritu puro, creador del universo, no existe, sino que es una idea creada por la mente humana. Tampoco existe el alma espiritual e inmortal.
2.- La Dialéctica: Es tomada de Hegel, como la ley del cambio de la realidad. (Tesis-Antitesis-Síntesis) No hay nada terminado, todo esta en un continuo devenir. “El motor de la historia es la lucha de clases”
3.- Praxis: Significa acción o práctica. El pensamiento de Marx no pretende quedarse en la mera contemplación o en la teoría, sino llevar su discurso filosófico al mundo real.
4.- La alineación religiosa y la alineación económica: El marxismo pretende salvar al hombre de las alineaciones que sufre (alineación es lo mismo que supresión o enajenación de algún aspecto de la personalidad del hombre). Lo que quiere lograr el marxismo es que el hombre se libere de las explotaciones, opresiones y tiranías a las que ha sido sometido a lo largo de la historia. “La religión es el opio de los pueblos”
En el aspecto económico, toda la propaganda comunista comienza generalmente delatando la explotación de que son objeto los trabajadores por parte de los capitalistas.
El trabajador es el dueño natural del artículo que elaboró. Pero en el sistema capitalista, el trabajador es quien no posee nada; recibe un salario paupérrimo, y el producto queda en manos del empresario capitalista. Por lo tanto las empresas, las fábricas y los capitales productivos, deben quedar en manos del proletariado o del Estado comunista. Habrá que crear entonces la propiedad colectiva de los bienes, suprimiendo la propiedad privada. Claro, para poder implantar esta nueva filosofía era necesario azuzar al pueblo y provocar la revolución. Ya en El Manifiesto del Partido Comunista, se impelía a los proletarios a hacerla. Declaraban abiertamente que sus objetivos sólo los podrían alcanzar por medio de la violencia, derrocando el orden social existente.
Al fin y al cabo lo menos que podían perder los proletarios eran sus cadenas, y un mundo entero que ganar.
De ahí en adelante comienzan las revoluciones procurando injertar la nueva panacea política (Rusia 1917-1989, el este europeo 1945-1989, se expande hasta China, Corea, Viet-Nam y Cuba, países donde a la fecha continua).
La influencia del socialismo científico sigue su auge y Latinoamérica no es la excepción.
El pensamiento marxista después de haber sido visto como un virus de alta peligrosidad por la Europa de aquella época, consiguió reivindicar su camino. Los académicos que consideraban a Marx como un periodista agitador que incursionaba en varias áreas del saber, le fueron otorgando credibilidad.
Establece Gabriel Zaid en su ensayo “De cómo vino Marx y de cómo se fue” que el discurso del alemán circuló ante todo por vía sindical y que así llego a México de Estados unidos (suponemos, que así fue como también llegó a Latinoamérica y por su puesto a Cuba). Que la aparición de los Manuscritos Económico-Filosóficos en 1844 Lo consagraron como pensador importante.
Para los años de 1920 y en adelante, el canto de la gran sirena marxista empezaba a jalar miles de prosélitos por el continente viejo y su resonancia llegaba hasta Latinoamérica.
Pintores, escritores, poetas, e intelectuales caían rendidos ante la belleza inaudita de aquel canto. Se escuchaba decir: ¡Hay una nueva formula política para acabar con las injusticias de los burgueses contra el proletariado, se acabará la explotación, viviremos al fin sin cadenas, no habrá diferencia de clases, el Derecho y el Estado desaparecerán, habremos al fin recuperado el paraíso perdido!
Para el año de 1956, en la gran isla del caribe, Fidel Castro en compañía del Che y de ochenta hombres desembarcaban en bahía de cochinos con la finalidad de derrocar el gobierno de Batista e implantar el comunismo, cosa que harían, pero hasta el año de 1959 cuando entraron triunfantes a la Habana.
Por ese entonces los ojos de América latina y por supuesto del mundo, veían aquel paisaje político como una joya plástica. Infinidad de intelectuales, artistas y políticos estaban a la expectativa de la revolución cubana. Personas como Jean Paul Sartre, Mario Vargas Llosa, Ernest Hemingway, Pablo Neruda, Susan Sontag, Ernesto Cardenal, Carlos Monsiváis, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez entre muchos otros, opinaban en pro del golpe castrista.
En aquellos momentos era entendible el estupor y apoyo al Comandante Castro, puesto que no se conocían los resultados que iba a tener la revolución comunista en Cuba.
Después del surrealista y suertudo golpe de Casto, vinieron unos cuantos pasos afortunados en la administración política de Cuba. Las brigadas de educación, la construcción de unos cientos de viviendas, la salud. Pero de ahí en más, todo fue un rotundo fracaso. El comandante Fidel “El último caudillo de América” se desenmascaró, empezó a cincelar su epitafio: “El Dictador más feroz de Latinoamérica en el siglo XX” No existe el Estado comunista en Cuba, porque el Estado es Fidel Castro, L’état, c’es moi.
Una vez arrellanado en el trono, Castro comenzó a escribir su drama que puede convertirse en tragedia, ¿o a casó ya lo será? y el pueblo cubano fueron y son su papel, la tinta fueron y son, las ideas marxistas-leninistas.
El tributo del pueblo cubano pagado al comunismo, resultó altamente moratorio, Castro una vez en el poder 1.-Edificó un militarismo Bárbaro. 2.-Suprimió la libertad de prensa. 3.-Mandó fusilar a ochocientos oficiales del ejercitó de Batista sin previó juicio. 4.-Encarceló a gente y los despojo de todo, sólo por el hecho de estar ideológicamente en contra. 5.-Retiró de la circulación periódicos y revistas de todo el mundo que llegaban a Cuba. 6.- Censuró televisoras, a la radio y a las diferentes editoriales de libros. 7.-Encarceló a uno de sus compañeros de revolución, Huber Matos por veinte años en diferentes prisiones de la isla, el juicio fue una burla. 8.-La muerte de Camilo Cienfuegos nunca se aclaró. 9.-Suspendió el derecho de huelga, volvió a darle vida a la pena de muerte. 10.-Suprimió la libertad de organización sindical, de contratación colectiva, derecho de petición, derecho a trabajar en su domicilio. 11.- Prohibió a los partidos políticos. 12.-Expropió sin indemnización alguna. 13.-Censuró fuertemente a la iglesia.
14.-Se empezó a dar una fuga exacerbada de cubanos. (Se dice que han salido más de 2 millones de cubanos) 15.-Creó un sistema de discriminación tal, donde los cubanos no pueden entrar a los hoteles y restaurantes por ser área dólar (podríamos decir que casi se volvió a la época de la colonia) 16.- Elaboró también un sistema de racionamiento colérico. 17.-Suprimió la libertad de desplazamiento libre de los cubanos en su propio país. 18.-Gracias a la ineficacia del gobierno comunista, Cuba se ha convertido en un gran tianguis de mercado negro, donde se vende de todo, sexo, habanos, licor, etc. 19.-El banco nacional cubano se declaró en bancarrota en 1982, mucho antes de la Perestroika. 20.- El pueblo de la isla no tiene reservas, ni divisas para pagar por lo que necesita. 21.- El drama más grande de Cuba o tragedia, es que es un país que se fue a la quiebra y en política un pueblo sin libertades.
Todo esto ha traído como consecuencia que en Cuba, lejos de vivir como lo planteaba la utopía comunista, hay desigualdades, diferencias de clase, apatía, corrupción generalizada, prostitución, mercado negro y derechos humanos pisoteados.
Lo anterior lo sintetiza brillantemente un humorista ruso: “En el socialismo, no hay desempleo, pero nadie trabaja, nadie trabaja pero siempre se superan las metas, se superan las metas, pero no hay nada que comprar, no hay nada que comprar, pero a nadie le falta nada, no les falta nada, pero todos se quejan, todos se quejan pero van a gritarle vivas a Fidel y están con la revolución, están con la revolución pero tratan de irse a Miami cuanto antes”
Y hoy, a cuarenta y cuatro años de comunismo cubano, y por la visita que realice para finales de septiembre del 2003 a la isla, disido del pensamiento marxista-leninista. Pero antes de expresar mi ruptura, debo confesar que mi antigua simpatía con el socialismo científico, era más sentimental que razonada. El comunismo marxista, en su primer encuentro, suena a música de arenga salvadora. Creo que fue por esa bella melodía, que muchos caímos rendidos, más por la pasión que por la reflexión detenida.
La poesía del socialismo, encendió la chispa de la ilusión en miles de hombres soñadores, pero la realidad se encargó de despertarnos con tremenda paliza.
Debo expresar también, que el presente ensayo no pretendió ser un refrito de refritos del socialismo cubano, más bien lo que me propuse, fue aclarar mis ideas y contraponerlas con la vivencia real del comunismo. El resultado desembocó en la siguiente disertación:
CONTRA EL IDEALISMO CIEGO DE CASTRO Y SUS SEGUIDORES.
Decía al principio de este escrito, que la verdad no esta casada con nadie, y hay de aquel, que ose desposarla por la fuerza. ¿Cuántas veces se confunde el ser fiel a un ideal, con el empecinamiento errático? Si ya se demostró que el castillo se derrumbo, ¿por qué pretender vivir en los estragos?
Si el comunismo no fue la panacea política, entonces ¿por qué lo recalcitrante de Castro y muchos otros, de seguir casados con él por la fuerza? ¿Por qué pretender vivir en el infierno y hacerlo vivir a los cubanos?
A lo mejor, para la época de los sesentas, eran entendibles las simpatías que se le profesaban, pero en estos momentos no se comprende el por que se le sigue defendiendo. Es irónico ver que a pesar de todas las pruebas que se tienen contra el socialismo; en México, en muchas preparatorias y universidades públicas se siguen educando a miles de jóvenes con la tendencia comunista, es decir; que la pasión se impone a la reflexión. Es irónico también, que para los años noventas, todavía había intelectuales y poetas que creían en Castro, Jaime Sabines (Fallecido) por ejemplo, entre muchos otros.
Se me podrá refutar que el socialismo no fue el que fracaso, sino su aplicación, pero debo replicar, que por mi preparación jurídica, considero; que una doctrina política, que tiene como metas últimas la desaparición del Derecho y el Estado, no debe ser digna de creérsele, más bien debe ser considerada como una quimera.
La formula castrista todo con la revolución, nada sin ella, es una bofetada a la libertad de la persona humana en Cuba.
CONTRA LA IMPORTACIÓN DE IDEAS PERJUDICIALES DE CASTRO HACÍA CUBA.
José Martí en su ensayo “Nuestra América” impreca contra los gobernantes que importan ideas europeas y yanquis para los territorios Americanos, considera el poeta, que para gobernar bien, hay que atender bien, y para llegar a esto, hay que saber cuales son los elementos de los que esta hecho el propio país.
“Ni el libro europeo, ni el yanqui dan la clave del enigma hispanoamericano. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador. La forma de gobierno debe nacer del propio país”
Y me pregunto, ¿qué fue exactamente lo que hizo Castro con Cuba?, Pues importar el socialismo de Europa. La secuela, un gran Fracaso.
Por lo demás, dejo expuesto en el presente ensayo que llegué de Cuba enamorado de la isla y de su gente, pero disidente del socialismo de Cubano.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Un recuerdo de Mansalva de Gerardo Deniz


En el año de 1998, conocí a Gabriel Márquez de Anda, escritor leonés (autor del libro La pared en la ventana, editorial Gobierno del Estado de Guanajuato, La rana 1993) cuando el Instituto cultural de León, convocó a una reunión a todos los artistas y escritores de la localidad. En esta cita se leyó el ensayo de Márquez de Anda, intitulado: La fuga de cerebros en México. Recuerdo bien que terminada la reunión, me acerqué al escritor y me presenté -por ese entonces acababa de conocer también, a Sandra Pérez Betancourt, editora de cultura del periódico El Heraldo de León; y muy amablemente ella, me ofreció publicar mis incipientes textos de poesía en su sección Espacio para creadores. Con emoción de inmediato acepté. Después de dos tres publicaciones, se me ocurrió la idea de organizar una tertulia literaria a través del diario. Se lo propuse a Sandra y a la siguiente semana lanzamos la convocatoria, ella consiguió un recinto del periódico para las reuniones; y de pronto el primer martes, para nuestra sorpresa, llegaron todo tipo de invitados: trovadores, poetas, novelistas, bohemios y actores de teatro. Por ese entonces Yo tenía veinte años y pensaba que para ser escritor, bastaba con ser un bohemio, creía que era necesario vivir al estilo de Rimbaud y los poetas malditos-. Después de intercambiar algunas palabras lo invité a nuestras reuniones de los martes, muy parco dijo que si, y en seguida nos despedimos. A la siguiente semana llegué diez minutos antes de la ocho a la reunión literaria, para ver si acudía a mi invitación Gabriel Márquez de Anda. Mientras lo aguardaba afuera de las instalaciones de El Heraldo, me puse a leer los poemas del libro de Mansalva de Gerardo Deniz. El escritor leonés llegó puntual. Nos saludamos y me pregunto por mi lectura. Le mostré el libro y me contestó que el poeta Deniz, para él, era el más transgresor y evolucionado de los poetas mexicanos. Que había tenido la fortuna de presentarlo en 1993, dentro del XXI Festival Internacional Cervantino, en el salón del consejo de la Universidad de Guanajuato, cuando leyó su ponencia: Curiosidades persianas, acerca de la poesía de Saint-John Perse. De hecho tiempo después corroboré que en la antología Casa en interiores, Gobierno del Estado de Guanajuato, De Anda publicó un poema extenso llamado Ubres endrópicas dedicado a Deniz.

viernes, 7 de agosto de 2009

sobre Heriberto Yépez, en Letras Libres, agosto 09


El imperio de la neomemoria y Al otro lado, de Heriberto Yépez
por Christopher Domínguez Michael



Pocos escritores más activos y proteicos, entre los de su generación, que Heriberto Yépez (Tijuana, 1974). Se ha hecho notar por el radicalismo (falso o verdadero) de su poesía, de sus novelas y de sus ensayos. Trae consigo el aura (o la aureola) del pionero del blog, del instalador, del psicoterapeuta, del etnopoeta, del novelista que va más allá de los géneros. Es también el catedrático de Teoría Crítica empeñado en descifrar el espectáculo de nuestro tiempo (o de nuestro espacio, según él). Ha hecho de la frontera entre México y Estados Unidos la materia primordial de sus meditaciones, como lo prueba El imperio de la neomemoria. Es nuestro posmoderno ante el Altísimo y hay que hablar de él. Desde Tijuana, Yépez nos vigila.
A su capacidad de trabajo y su sentido de la oportunidad, Yépez agrega la regularidad litúrgica con que se purifica denunciando la corrupción de la lejana Babilonia, esa ciudad de México donde los grupos literarios, a semejanza de la televisión y el poder político, distorsionan y corrompen. Yépez, impostando pureza insular, suele negarse a certificar la moralidad de algunos de sus colegas, emitiendo ráfagas de indignación mediante artículos y cartas abiertas, correos electrónicos a veces impresos, que quieren, a la manera de Charles Olson, su escritor favorito, guardar en una carta postal el sentido del mundo. Pero ese Yépez, francotirador, sería poco interesante de no ser, a su vez, el autor de una obra no sólo copiosa sino significativa.
Para introducir al lector en su obra quisiera empezar por Tijuanologías (2006), ensayo en dos partes que destaca por la eficacia de su estilo, infrecuente en un escritor que arrastra, a veces, el cardumen de la mala prosa. Crónica intelectual y autobiografía velada, Tijuanologías hace a un lado, por efectos de la autocensura o del logrado tono ensayístico, el idioma teorético propio de Yépez, sin que ello signifique el abandono de su obsesión central: la frontera como observatorio privilegiado de la posmodernidad, paraíso infernal de las mezclas fundado por la invasión magonista de 1911, cueva del tesoro cuya puerta se abre en cada cantina, en cada putero. Yo propondría este pequeño libro como prueba de la continuidad de un género, ya lo decía José Gaos, propiamente hispanoamericano, el ensayo de interrogación nacional. En Contra la tele-visión (2008) dice Yépez que lo más interesante en la historia del pensamiento mexicano, de Octavio Paz a Carlos Monsiváis, pasando por Jorge Portilla, está en lo psicohistórico. A esa tradición pertenece Yépez.
En este caso notable, la nación es Tijuana, que Yépez, mitófago y mitificador, libra del regusto folclórico, de los equívocos producidos por el turismo barato para intelectuales que muchos, alguna vez, ejercimos como flâneurs ocasionales de la Avenida Revolución, el Distrito Rojo de Ámsterdam al alcance de los palurdos chilangos de los años ochenta. Tras llevarnos, virgiliano, por los verdaderos antros de la tierra, Yépez rechaza al turista como el dueño del grado más elemental de la apreciación y regaña a Monsiváis, a José Agustín y a Juan Villoro por haber creído que aquello era multicultural. No, dice Yépez, poético y etimológico: Tijuana está más allá, es la verdadera tierra baldía, el deshuesadero cósmico, eslabón (y no el más débil) de la producción en serie.
Yépez es antichicano, y su Tijuana, chicanofóbica. No considera oportuno corregir, tan antipaciano en otros frentes, la imagen del pachuco postulada por El laberinto de la soledad. El chicano y sus metamorfosis no han logrado superar, a los ojos del tijuanense dibujado por Yépez como el supremo ironista, esa condición patética subrayada por Paz, patetismo que ha sido interpretado por no pocos chicanos como una descripción positiva, de alcances identitarios, mito-poéticos. Tras haber escrito en Tijuanologías un retrato que ofrece una visión acabada y problemática de Tijuana, yo esperaría, de Yépez, los arrestos para escribir una Crítica de la razón chicana, el libro para el que está predestinado.
Es un nacionalista Yépez, pero no sé qué tan “posnacional” sea su nacionalismo. Al vindicar, políticamente correcto y teóricamente à la page, a Tijuana como la sede apostólica de la mutación, del hibridismo, del remix y del remake, traza una frontera paradójicamente fija entre su ciudad natal y el imperio norteamericano. Tijuana pareciera –y ello lo corrobora Al otro lado, la reciente novela de Yépez– inasimilable, el sitio menos dispuesto a la americanización, esa pesadilla contra la cual se escriben, desde hace casi dos siglos ya, libros como El imperio de la neomemoria. Tijuana, en su resistencia a la asimilación, vuelve aún más virulento –a la vista del Altiplano colaboracionista– el nacionalismo de Yépez, quien nos recuerda que el más antiguo de los enemigos del imperio fue México, cuya mitad hubo de ser devorada en 1847. En el mejor de los casos, agrega Yépez, Estados Unidos es quijotesco, y México, sanchesco. Tijuana es la puerta de Barataria, y México, “el doble invertido de la decadencia oxidental”. Yépez fantasea con una resistencia mexicana en el interior de Estados Unidos, sueña con un improbable migrante dinamitero.
En Yépez prefiero al poeta que al novelista, al que viajó desde el miserabilismo del artista como perro joven, en sus primeros poemas, a la vez melomaníacos y modestísimos, hasta la emocionante vivacidad de un puñado de poemas incluidos en El órgano de la risa (2008). En “Vida del Diábolo”, “Epístola del Manco” y en el par de “autobiografías” que le siguen, Yépez adivina su propio personaje mejor que en cualquiera de sus novelas. Se ha empeñado, fiel a nuestra época, en creer que la novela es la forma superior de la expresión. De El matasellos (2004), un juguete retórico más bien inofensivo, a Al otro lado (2008), no he encontrado sino la reiteración, un tanto didáctica, de un universo que se contrae al quedar sometido a leyes narrativas que Yépez acepta de mala gana.
En A.B.U.R.T.O. (2005), por ejemplo, la vida escasamente imaginaria de quien asesinó a Luis Donaldo Colosio en Tijuana, Yépez fracasó. No le fue posible generar la potencia artística requerida para el drama interior de una mente a la vez vulgar y demoníaca, como la del supuesto tirador solitario. La novela es sólo una caricatura editorial, un depósito acrítico de todos los lugares comunes periodísticos, ideológicos y esotéricos que se acumularon durante aquel annus horribilis de 1994. Y si de soñar se trata, prefiero que la ordalía de Mario Aburto la cuente, algún día, un Norman Mailer y no un Philip K. Dick.
Al otro lado está escrito en otro tono, ajeno a la irritabilidad adictiva del trance apocalíptico, recuperando la sobriedad de 41 clósets (2005), una historia de amor homosexual bien llevada gracias al lirismo apenas contenido.

Al otro lado cuenta la historia, en una Tijuana deslavada y desprovista de toponimias y señas particulares, del Tiburón, un drogadicto casi mutante que trata de cruzar al otro lado de la frontera, destino que no cumple pues el antihéroe se desintegra, literalmente, en el aire, como la modernidad en la frase de Marx releída por Marshall Berman. El elenco de la novela es pobre porque no tiene otro objetivo que crear las elementales condiciones narrativas para que el protagonista desaparezca como la señal de humo que avisa del horror criminal y posproletario de la vida en aquella waste land. Hace bien Yépez en infantilizar algunos detalles, como la vida propia otorgada, en Al otro lado, a los automóviles y los celulares o en seguir el periplo del perro tatemado, muerto en el desierto siguiendo a su amo. Pero, ausente el juego conceptual y diluido el contenido autobiográfico, la novela es menos dramática que Tijuanologías, el ensayo del que provienen sus hallazgos más brillantes, su concepción de la frontera como “ontología desfalcada”, punto ciego del mega-relato capitalista tal cual él lo entiende.
El imperio de la neomemoria es otra cosa, una biografía mínima de Olson (1910-1970), cuyos poemas, ensayos (sobre todo Llamadme Ismael, su amargo y nutricio libro sobre Melville de 1947) y cartas examina Yépez como una suerte de tableta sumeria a través de la cual es posible descifrar a Estados Unidos. Esta última empresa es la que más lo afana al escribir este libro bizantino, abigarrado, pues cree Yépez, fiel a T.W. Adorno, que la oscuridad teorética, la terminología fantástica y los neologismos adornan el pensamiento y le ofrecen al autor cierta impunidad ante la sanción lógica. Advierto que el mejor Yépez está en otra parte, lejos del blablá que consume páginas enteras de El imperio de la neomemoria.
La tesis central de El imperio de la neomemoria nos dice que el imperio estadounidense –lo mismo que su principal creación, la televisión, y las pantallas que de ella han surgido– es omnipresente y omnisciente, industria cultural y complejo militar-industrial que se apodera del espacio haciéndolo pasar por tiempo histórico e instituyendo mecanismos de control que han cosificado al ser humano en un grado creciente y fatal. Nada que no puede entenderse viendo Matrix o comprenderse a cabalidad estudiando a la Escuela de Frankfurt y su Teoría Crítica. Abundan en El imperio de la neomemoria los apuntes de una inteligencia sensible, rematados, por desgracia, con los habituales reglazos propinados contra la mesa por los frankfurtianos, cuando, convencidos de que el totalitarismo se perfecciona con la democracia liberal, dicen, como Yépez, que “Hollywood no es más que propaganda post-nazi” o el “reorden de la memoria es fascista”.
Si no creyera yo que el verdadero tema de El imperio de la neomemoria es Olson, no encontraría gran diferencia entre este libro y las recurrentes fantasías apocalípticas de la academia estadounidense. Al desdoblarse en el poeta Olson y al leerlo y releerlo, Yépez logra que la forma se desprenda del fondo, procedimiento perceptivo legible desde el primer libro que de él leí, Ensayos para un desconcierto y alguna crítica ficción (2001), donde está esa memorable (y por fuerza breve) historia del aforismo en México, aquella donde afirma que los guatemaltecos Luis Cardoza y Aragón y Augusto Monterroso fueron nuestro presocráticos.
Me gusta, también, la forma en que Yépez examina la galaxia literaria que, en el caso de un escritor de Tijuana que también escribe en inglés, está compuesta por los poetas del Renacimiento de San Francisco, las mentes opacas del colegio de Black Mountain y las aventuras de la penúltima vanguardia, que incluye, sólo como avanzada propagandística, a los beats. A diferencia del inevitable candor con que la generación anterior de tijuaneros o tijuanenses se emocionaba ante esos escritores, gurús y patriarcas performanceros, Yépez aprecia esa literatura estadounidense como su horizonte clásico, lo cual explica no sólo la fertilidad de su lectura de Olson sino la ecuanimidad con la que habla del desencuentro de titanes entre Jerome Rothenberg y María Sabina o de los últimos días de Allen Ginsberg. Yépez cree, lo cual nos conduce a su lado chamánico, en las propiedades curativas, hipnóticas y sagradas del lenguaje. No es el primer poeta en creerlo ni será el último. Hombre de frontera, disfruta de la compañía de los traductores y de los médiums.
En Olson encuentra Yépez no sólo a un maestro sino a un enemigo, lo que eleva la densidad de El imperio de la neomemoria. Sirviéndose del psicoanálisis lo mismo que del antiedipismo, retrata a Olson como un ideólogo del imperio, cantor de sus robos y de sus saqueos, lo que a Yépez le parece, quizá, censurable, pero que la izquierda contracultural, en Estados Unidos, es demasiado ingenua para sopesar. Y es en el viaje a México de Olson en 1951 donde se termina de retocar, en El imperio de la neomemoria, el retrato de un poeta obsesionado por superar a Pound pero incapaz de entender la sabiduría de los mayas, expuesta por Yépez a través de la teoría del quincunce. Si los beats son sus griegos, los indios, tanto los nómadas como los imperiales, son los atlantes de Yépez, lo que nos regresa, mediante otra paradoja, a José Vasconcelos. Sin ser indigenista –la literatura que se escribe actualmente bajo ese nombre debe parecerle, como la del subcomandante Marcos, octografía, escritura de la plebe– Yépez se resguarda en la nostalgia romántica de esa otredad primordial extraviada por los occidentales. Con los secretos de la Gran Pirámide hemos topado, Sancho.Yépez es un contrailustrado y un antiliberal. También es marxista de la única manera en que se puede, me parece, seguir siéndolo, sustituyendo a Marx por Guy Debord, relevando al capitalismo clásico con el imperio del espectáculo. O viajando, gracias a Freud, del marxismo al budismo, como lo hizo Erich Fromm, el gran simplón que ya nadie menciona en su currículo. Cree Yépez, como el viejo conde reaccionario Joseph de Maistre, que la unidad de la civilización occidental es espuria y que vivimos en un “oasis patibular”, en un “último cadalso imaginario”, donde la guillotina tecnológica nos corta no la cabeza sino el alma. La “neomemoria” es el avatar reinante de la antañona alienación descubierta por el joven Marx y equivale, al consumirse planetariamente, al phoco que droga al no viajero de Al otro lado.Yo, que comparto algunas de las supersticiones que Heriberto Yépez condena, no puedo sino descubrirme ante su pasión erudita y ante el estado de exaltación que sufre, volviéndolo único en una literatura mexicana ajena a la discusión de ideas. Tampoco temo decir que me fascinan los frankfurtianos en la medida en que les concedo la mitad de la razón, que es mucha, la suficiente para enloquecer. ~

lunes, 3 de agosto de 2009

Mujeres en el sur de Gomorra


El autor de la novela Gomorra, recientemente llevada al cine, revela las reglas y atrocidades que la mafia italiana impone a mujeres y hombres respecto al sexo, el deseo y el cortejo amoroso.



Ser mujer en tierra criminal es realmente muy complicado. Reglas complejas, ritos rigurosos, vínculos indisolubles. Una sintaxis inflexible y, a menudo, eternamente idéntica, reglamenta el comportamiento femenino en tierra de mafias; intentando mantenerse en precario equilibrio entre modernidad y tradición, entre cerrazón moralista e inmoralidad total cuando se trata de resolver cuestiones de negocios. Las mujeres pueden dar órdenes de muerte pero no pueden permitirse un amante o dejar a un hombre. Pueden decidir invertir en cualquier sector del mercado pero no pueden maquillarse cuando su hombre ha caído en la cárcel. Muy a menudo, durante los procesos judiciales, se ve a varias mujeres agolpadas en los espacios reservados al público mandándoles besos o simples saludos a los imputados que se encuentran detrás de las rejas. Son sus esposas, pero más bien parecen sus madres. Vestir de manera elegante, ponerse esmalte y maquillarse mientras el esposo está encerrado es una manera de decir que la mujer se arregla para gustarle a otros. Pintarse el cabello equivale a una silenciosa confesión de traición.


La mujer solamente existe en relación con el hombre. Sin él, es como un ser inanimado. Un ser a la mitad. Por esto, a todas ellas se les ve desarregladas y descuidadas cuando sus esposos están purgando una sentencia en la cárcel. Es testimonio de fidelidad. Esto es valedero para los clanes de tierra adentro en la región de Campania, para cierta ‘Ndrangheta y para algunas familias de la Cosa Nostra. Por el contrario, cuando se les ve bien vestidas, arregladas y maquilladas, entonces su hombre está cerca, está libre. Manda. Y mandando, refleja sobre su mujer su poder, lo transmite a través de su imagen. Y, sin embargo, las mujeres de los capos encarcelados, tan desaliñadas que casi logran hacerse invisibles, a menudo son las que, al tener que sustituir a su marido, más mandan.

Todas las historias de las mujeres en tierra criminal se asemejan, ya sea porque tienen un destino trágico o porque logran mantenerse en la normalidad. En general, marido y mujer se conocen cuando son adolescentes y celebran su matrimonio a los veinte, veinticinco años. Desposar a la muchacha que se conoce desde que era una muchachita es la regla, es condición fundamental, con tal de que sea virgen. Por el contrario, generalmente al hombre se le permite tener amantes, pero en los últimos años el vínculo que comparten estas mujeres es su condición de extranjeras: rusas, polacas, rumanas, moldavas. Mujeres, todas ellas, consideradas de segundo nivel, incapaces de construir una familia, y según ellos, de educar a los hijos como se debe. Mientras que tener una amante italiana, o peor aún, del mismo pueblo, sería desestabilizador, y un comportamiento vergonzoso. A través de la sexualidad pasa buena parte de la formación de un hombre y de una mujer en tierra de mafia. Nunca bajo una mujer es el imperativo con el que son educados.

Si mientras haces el amor decides estar abajo, también estás eligiendo someterte en la vida de todos los días. Hacerlo por puro placer te condenará, en su lógica, a someterte. Nunca sexo oral. Recibirlo es lícito, practicárselo a una mujer es cosa de perros. No debes ser perro de nadie. Viejo código al que todavía se acoge buena parte de las nuevas generaciones de afiliados. Y reglas incluso más rígidas también son valederas fuera de Italia. La Yardie, la poderosa mafia jamaiquina hegemónica en muchos barrios de Londres y de Nueva York, aparte de Kingston, es un ejemplo de esto. Prohibido practicar sexo oral y recibirlo, prohibido acariciar el ano de las mujeres y tener relaciones anales. Todo esto es considerado sucio, homosexual (los gay son condenados a muerte en la cultura mafiosa jamaiquina), ya que el sexo debe ser una práctica fuerte, masculina y, sobre todo, ordenada. Sin besos. La lengua sirve para beber, un verdadero hombre no la usa si no es para lograr ese objetivo.

Los afiliados a las cosche (núcleos de mafiosos) no sólo están obsesionados por su virilidad, sino en cómo poderla ejercer: hacerlo de acuerdo con la rígida aplicación de esos imperativos categóricos, deviene un rito con el que reconfirman su poder. Esas normas claras e inviolables valen en casi todos los pueblos de la ‘Ndrangheta, Camorra, Mafia y Sacra Corona Unita. Y son, viéndolo bien, algo más que el simple espejo de una cultura machista. Nada como ese código sexual, que acaso expresa cómo, en tierra de criminalidad, no puede existir ningún ámbito que se sustraiga a las férreas lógicas de pertenencia, jerarquía, poder y control territorial. Poder sobre la vida y la muerte, en el que la muerte natural o decidida es su fundamento. Y quien piense que se puede liberar de esto, se equivoca. El control de la sexualidad es fundamental. Incluso el cortejo amoroso significa marcar el territorio. Acercarse a una mujer significa correr el riesgo de invadir un territorio.

En 1994, Antonio Magliulo de Casal di Principe intentó cortejar a una muchacha emparentada con un hombre de los Casalesi y ya prometida en matrimonio con otro afiliado. Magliulo le hacía muchos regalos y, acaso intuyendo que la muchacha no era muy feliz ante la idea de casarse con su prometido, insistía. Estaba encaprichado con esta muchacha mucho más joven que él y la cortejaba como era costumbre en su pueblo. Chocolates Baci Perugina en San Valentín, un cuello de piel de zorro en Navidad, postegge, es decir, guardias afuera de su lugar de trabajo durante los días normales. Un día, en pleno verano, un grupo de afiliados del clan de Schiavone lo convocó para aclarar el asunto en la playa La Scogliera de Castelvolturno. Ni siquiera le dieron tiempo de hablar. Maurizio Lavoro, Giuseppe Cecoro y Guido Emilio le dieron un golpe en la cabeza con un palo con clavos, lo amarraron y comenzaron a meterle arena en la boca y en la nariz. Entre más abría la boca para respirar, más se atragantaba. Terminó ahogado por una pasta de arena y saliva que se le hizo dura en la garganta. Fue condenado a muerte porque cortejaba a una mujer más joven, prometida de un importante afiliado.

Cortejar, incluso tan sólo pedir una cita, pasar una noche juntos, es compromiso, riesgo, responsabilidad. Valentino Galati tenía diecinueve años cuando desapareció el 26 de diciembre de 2006 en Filadelfia, que no es la ciudad fundada por los cuáqueros norteamericanos, sino un pueblo en la provincia de Vibo Valentia, fundado por masones. Valentino era un muchacho cercano a la ‘Ndrina hegemónica. Tenía sangre ‘ndranghetista y, por lo tanto, se volvió ‘ndranghetista, trabajaba para el capo Rocco Anello. Cuando éste terminó en la cárcel por haber organizado un sistema de extorsiones muy difundido y minucioso (por un pequeño trayecto ferroviario, cada empresa que participaba en ella debía pagarle 50 mil euros por kilómetro), su esposa Angela siempre tuvo necesidad de que la ‘ndrina le echara una mano para poder salir adelante. Hacer las compras, limpiar la casa, llevar a los niños a la escuela. A Valentino le toca ser uno de los elegidos para efectuar estos trabajos. Así, lenta y casi naturalmente, nace una relación con Angela Bartucca. Castigarlo es indispensable y, cuando ya no se le ve andar por el pueblo, a nadie le asombra.

La mujer solamente existe en relación con el hombre. Sin él, es como un ser inanimado.


Condenado a muerte porque se ha liado con la esposa del capo. Solamente su madre, Anna, no quería creer el hecho. ¿Su hijo, amante de la esposa de un capo? Para ella esto es imposible: hace poco cumplió la mayoría de edad, todavía es un crío. Incluso admite que Angela iba con frecuencia a la casa a tomar café, y desde que su hijo desapareció, ya no se ha dejado ver. Pero para la madre de Valentino esto no quiere decir nada. “Mi hijo no tiene nada que ver con esta historia”. Insiste en creer que hay otros motivos, pero para la magistratura antimafia no es así. Durante mucho tiempo Anna se quedó a dormir en el sofá porque allí estaba el teléfono y esperaba una llamada de su hijo, ante el temor de que si se quedaba en la recámara no pudiese escuchar el timbre del aparato, como lo llaman en el sur. Así, al final, la madre de Valentino se encierra en el silencio de un dolor que respeta el silencio de la omertá, y sigue negando el hecho contra toda evidencia.

Ya le había tocado la misma suerte a Santo Panzarella de Lamerzia Terme, asesinado en julio de 2002. Santo se había enamorado de Angela Bartucca cuatro años antes. Otra vez ella. Le vaciaron un cargador entero. Seguros de que lo habían asesinado, lo metieron en la cajuela del automóvil. Pero Santo Panzarella no estaba muerto. Le daba de patadas a la cajuela. Así que le destrozaron los miembros inferiores para que ya no siguiera tratando de impedir con sus patadas su último viaje; finalmente, le dispararon en la cabeza. De su cuerpo sólo se pudo encontrar la clavícula; la cual, sin embargo, fue suficiente para que se emprendieran las investigaciones. También él fue condenado a muerte por haberse atrevido a acariciar a la mujer equivocada. Por lo tanto, acaso Valentino sabía muy bien que estaba arriesgando su pellejo, pero no le importó y siguió adelante en una relación con esa mujer prohibida.

Uno se imagina que Angela Bartucca es una especie de mujer fatal, una mantis religiosa como a menudo la han llamado los periódicos; capaz, con su seducción, de que los hombres le resten importancia al miedo ante la muerte. Pero en realidad, cuando uno la ve, no parece ser como lo quiere la leyenda. En las fotografías se ve el rostro de una muchachita bonita, cuya principal culpa era las ganas de vivir. Un esposo en la cárcel, para las mujeres de la mafia, significa abstinencia total, de afectos y de pasión. Solamente los capos maduros, si están casados con mujeres más jóvenes y son condenados a penas muy pesadas, permiten que sus mujeres puedan tener algunos maridos sustitutos. Casi siempre se prefiere al cura del pueblo cuando está disponible, o un hermano, un primo, pero de cualquier modo, un pariente. Pero jamás un afiliado que no tenga nexos de sangre con el capo, que gozando de la relación con la mujer pueda asumir, de alguna manera, de reflejo, el carisma del capo y sustituirlo.

Muchas mujeres visten de negro, incluso las más jóvenes, y casi perennemente. Luto por un esposo asesinado. Luto por un hijo. Luto porque ha sido asesinado un hermano, un sobrino, un vecino. Luto porque ha sido asesinado el esposo de una compañera del trabajo, luto porque ha sido asesinado el hijo de un pariente lejano. Y así, siempre existe un motivo para llevar vestido negro. Y bajo el vestido negro, siempre se lleva una prenda roja. Las señoras de mayor edad llevan una camiseta roja, para recordar la sangre que se tiene que vengar; las jóvenes llevan una prenda íntima roja. Un recuerdo perenne de la sangre que el dolor no puede olvidar; es más, el negro enciende todavía más el color terriblemente íntimo de la venganza.

Ser viuda en tierra criminal significa perder casi totalmente la identidad de mujer y ser solamente madre. Si te quedas viuda, solamente te puedes volver a casar si obtienes el consentimiento de tus hijos varones. Y solamente si te vuelves a casar con un hombre del mismo grado que el padre (o superior) en el interior de las jerarquías mafiosas. Pero, sobre todo, sólo después de siete años de abstinencia sexual y observación rigurosa del luto. Porque los años de la viudez deben corresponder al tiempo que, según las creencias campesinas, su espíritu logra alcanzar el Más Allá. Así se esperaba que el espíritu llegase al otro mundo, porque si todavía estaba en éste, podría ver a su esposa traicionarlo con otro. Antonio Bardellino, capo carismático de San Cipriano d’Aversa, trataba de liberar a las viudas de estas reglas medievales y de este perenne dolor impuesto. En el pueblo, muchos recuerdan que hasta que él mandó, don Antonio decía: “Se necesitan siete años para alcanzar el paraíso, nosotros vamos a otro lugar. Y ese lugar se alcanza rápido, int’ a na’nuttata”.

Pero cuando Bardellino quedó fuera, llegó la hegemonía de los Schiavone, y regresaron las viejas reglas sexuales. En agosto de 1993, Paola Stroffolino fue descubierta con un amante. Ella, esposa de un capo muy importante, Alberto Beneduce, de los primeros en importar cocaína y heroína directamente en las costas del Casertano. Después que Beneduce fue asesinado, ella no respetó los siete años de viudez y empezó una relación con Luigi Griffo. El clan decidió que una actitud de este tipo era irrespetuosa hacia el viejo capo. Así que, para ejecutar el castigo eligieron a su querido amigo, Dario De Simona, que invitó a la pareja a una masía de Villa Literno, con el pretexto de darles a probar las primeras mozzarelle del verano. Un solo golpe en la cabeza para el hombre y otro para la mujer. No más para dos infames que habían insultado la memoria y el honor del muerto. Luego, ayudado por Vincenzo Zagaria y Sebastiano Panaro, el hombre que había mostrado su lealtad asesinando, arrojó los cuerpos al fondo de un pozo muy profundo en Giugliano.

Sandokán, es decir, Francesco Schiavone, y su hermano fueron acusados como los autores intelectuales del homicidio. La viuda de un capo es intocable, pero si se ensucia con otro hombre pierde el estatus de inviolabilidad. Los arrepentidos que buscaban superar la incredulidad de los jueces, le dieron una respuesta que también es una síntesis excepcional: “Lic., es que aquí, coger es peor que matar. Qué mejor si matas a la mujer de un capo, a lo mejor puedes ser perdonado, pero si coges, seguro ya estás muerto”. Amar, decidir hacer el amor, besar, regalar algo, sonreírle a alguien, acariciar una mano, tratar de seducir a una mujer, ser seducido por una mujer, pueden ser gestos fatales. El más peligroso. El último. Donde todo es ley terrible, los sentimientos y las pasiones, que no conocen reglas, condenan a muerte.



Traducción de María Teresa Meneses
Texto tomado de La Repubblica, domingo 28 de junio de 2009.

Roberto Saviano

domingo, 2 de agosto de 2009

Termina gira Andrés Neuman en México


El recorrido que realiza el argentino, Andrés Neuman, a través de 10 naciones hispanoparlantes para promocionar su novela “El viajero del siglo”, Premio Alfaguara de Novela 2009, llega a su término en México, donde llevará a cabo presentaciones en diferentes entidades.Considerada por el jurado calificador como “una novela posmoderna en la que hay un esfuerzo por hacer una novela clásica desde nuestro tiempo”, la historia transcurre en la Alemania del siglo XIX, pero es narrada desde la perspectiva lingüística, literaria e incluso política del siglo XXI.El autor dijo este viernes que la suya “es una novela donde se trata un puente entre los siglos XIX y XXI, construida con dualidades que tratan de dialogar a lo largo de todo el texto”, amor, sexo, nostalgia, aventura, recuerdos y evocaciones se conjugan en la obra premiada.