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jueves, 22 de septiembre de 2011

Ahora en León, nos tenemos que cuidar hasta de los policias, que asco...




Graban robo de policías
EVLYN CERVANTES SILVA/Luz Adriana Reyes/ Montserrar Palacios
NOTA PUBLICADA: 22/9/2011



(Periódico a.m. 22 de septiembre de 2011, abajo video)



Dos policías municipales fueron captados en video justo cuando saquean una mueblería del Centro.
Sus dos cómplices no aparecen a cuadro porque tenían la tarea de cuidar que otros policías no los descubrieran en pleno atraco.

“Estaban cuidando la zona, uno de ellos un elemento femenino era quien estaba cuidando el estacionamiento de la Presidencia que está cercano a este negocio y la otra cuidaba la zona circunvecina”, detalló el alcalde Ricardo Sheffield.

Explicó que las chapas de la mueblería no estaban forzadas porque el negocio estaba abierto, al parecer por un descuido de los empleados del local.

La versión inicial de que los policías pudieron haber brincado por las azoteas, ya quedó descartada.

Al parecer un vecino reportó que el local estaba abierto.

“El domingo por la noche se recibe una llamada de que hay una tienda en el Centro que está abierta, sin gente pero abierta; la Policía acude al lugar y verifica que todo está en su lugar, que no ha habido ningún robo, sino que por un descuido de quien deba cerrar, no cerró”, precisó Sheffield.

Explicó que para evitar un robo en la tienda, se decidió comisionar un agente para que vigilara el lugar.

“(Los agentes) revisan y todo está bien y ponen un elemento a cuidar la tienda en lo que se localiza quién venga a ponerle llave (a la tienda); viene el cambio de turno y un turno informa al otro, del parte que se levantó por este incidente”.

El Alcalde aseguró que fue en ese cambio de turno cuando el policía comisionado en vez de custodiar la tienda, decidió saquearla en complicidad con tres de sus compañeros asignados a patrullar otra zona de la ciudad.

El atraco ocurrió el domingo en la madrugada, aunque fue hasta el martes cuando hubo la certeza de que habían participado policías, al revisar la toma de una cámara de video instalada a 200 metros de la mueblería saqueada.

Después del atraco, los 4 policías involucrados fueron a sus casas y repartieron los artículos robados.

De acuerdo con el reporte de la Procuraduría, fueron 18 aparatos electrónicos y electrodomésticos los que fueron robados, entre los cuales había televisores, hornos de microondas, aparatos de sonido y ‘chocomileras’, además de mil 700 pesos en efectivo.



Atraco en video

Una cámara de la Policía instalada a 200 metros, captó el momento del atraco:

1.- Llega la patrulla de Policía

2.- Un agente que custodiaba la tienda recibe a sus compañeros.

3.- Baja el conductor para iniciar el atraco.

4.- Uno de los agentes abre dos puertas de la patrulla.

5.- Suben a la camioneta los artículos electrónicos robados.

6.- Los policías regresan a la tienda para seguir el saqueo.

7.- Después de cargar la cabina con artículos robados, alistan la huida.

8.- El conductor voltea a ver si no hay testigos del robo.

9.- Y se retiran con su botín.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Algunos datos sobre Pedro Páramo de Rulfo



Pedro Páramo es el título de la única y corta novela del escritor mexicano Juan Rulfo, originalmente publicada en 1955. En apenas 23 ediciones y reimpresiones, la novela había vendido 1.143.000 reproducciones en Estados Unidos hasta noviembre de 1997, mientras otras ediciones en su tierra natal, México, así como de otros países de habla hispana, han vendido incontables reproducciones adicionales. Es el segundo libro de Rulfo después de El llano en llamas, que fuera una recopilación de cuentos que aparecieron inicialmente insertos en diarios de México. Pedro Páramo ha tenido una gran influencia en el desarrollo del realismo mágico y está contada en una mezcla de primera y tercera persona. La novela de Rulfo ha sido considerada como una de las cumbres de la literatura en lengua castellana por Carlos Fuentes. Gabriel García Márquez dijo que ninguna lectura lo había hecho sentir de ese modo desde que leyó La metamorfosis de Franz Kafka. Jorge Luis Borges comentó que Pedro Páramo es una de las mejores novelas de la Literatura Universal. La novela ha tenido traducciones a incontables idiomas así como ha recibido numerosas adaptaciones al cine: la primera, dirigida por Carlos Velo y protagonizada por John Gavin en 1967; y la más reciente, dirigida por Mateo Gil e interpretada por Gael García Bernal: ésta, de estreno previsto para mediados del 2011.

La novela Pedro Páramo
La novela se inicia con el relato en primera persona de Juan Preciado, quien le prometió a su madre en su lecho de muerte que regresaría a Comala para reclamarle a su padre, Pedro Páramo, lo que les pertenece. Preciado, cuyo nombre no conocemos hasta avanzada la novela, sugiere que no tenía intenciones de cumplir esta promesa hasta que comienza a tener visiones subjetivas de Comala y de Pedro Páramo que finalmente lo llevan a empezar su viaje. Su narración está fragmentada y se ve mezclada con diálogos de su recientemente difunta madre, Dolores Preciado. También se ve interrumpida y reemplazada por una línea narrativa en primera persona que aparentemente es de Pedro Páramo. Preciado se encuentra con varias personas en Comala, a quienes, en determinado momento, comienza a percibir como muertas. Al acabar el primer tercio de la novela, la narración de Preciado se detiene y empieza el monólogo interior de Pedro Páramo como narrador omnisciente. La mayoría de los personajes en la narración de Juan Preciado (Dolores Preciado, Eduviges Dyada, Abundio Martínez, Susana San Juan y Damiana Cisneros) están presentes en esa narración omnisciente, pero con perfil mucho menos subjetivo. Las dos narrativas mayores que compiten, dan versiones descriptivas diferentes de Comala. Sin embargo, es la narración omnisciente la que describe a Pedro Páramo y da detalles de su vida, desde su idealización juvenil de Susana San Juan, su encumbramiento, sus abusos tiránicos, su condición de mujeriego, hasta su muerte. Aunque la condición marcante de su personalidad es la crueldad, Pedro Páramo es también mostrado como siendo un padre que adoraba a su hijo nacido fuera de su matrimonio, Miguel Páramo, pero igual criado por él en su hogar, también como un astuto jefe que sabe cómo manejar a sus mercenarios que de otro modo hubiesen arrasado Comala. Mientras que la línea descriptiva de Juan Preciado se presenta de forma más o menos lineal, la de Pedro Páramo se presenta en desorden e insertada por fragmentos en la de aquél.

Narrativa
Al igual que la novela Rayuela de Julio Cortázar en el área de la Literatura y al igual que "Las Meninas" de Diego Velázquez en el área de la pintura, todas en cierto sentido requieren de la implicación del lector / contemplador en su interpretación. Ocurre que Rulfo parece haber escrito, digamos, dos cuentos centrales: la narración de Juan Preciado y la narración de Pedro Páramo.
Luego parece haber escrito otros cuentos menores que desarrollaban determinados pasajes de esos dos cuentos centrales: la relación de Juan Preciado con su madre, la relación de Pedro Páramo con Susana San Juan, la relación de Pedro Páramo con sus hombres en armas, la relación de Pedro Páramo con Juan Preciado, etcétera. Luego parece haber cortado los cuentos menores en trozos relativamente pequeños y haberlos intercalado en lugares muy específicos de los cuentos centrales. Su especificidad radica en que a poco de hacer su entrada en uno de los cuentos centrales, le hacen notar al lector que va avanzando en un entender que no corresponde. Para ello empieza un nuevo párrafo cambiando el género o número de los personajes descritos en párrafos anteriores. Eso hace que el lector se detenga y empiece a buscar "para atrás" en lo leído, para saber cuándo empezó. Algunos lo perciben, otros no. Entre los que lo perciben, unos consideran que los fragmentos empiezan en un cierto lugar y otros en otro. Así, una misma corta novela se convierte en una obra de arte universal, con miles de significados distintos para los distintos lectores y brillante para todos. Así hay en la novela una mezcla y entrelazado apasionantes de las voces y los recuerdos de los distintos personajes presentes y pasados. La obra de Rulfo está considerada como uno de los exponentes más significativos e influyentes del llamado realismo mágico. Otro de los aspectos que contribuye a aumentar la fama de Pedro Páramo u estilo del autor, sensorial y metafórico, plagado de imágenes poéticas. La interioridad del autor se ve reflejada por la complejidad de los argumentos de los personajes, lo cual deriva en una connotación erótica.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Miss Bala (¿Habrá que ver que tiene qué contar Naranjo)




Sinopsis

Laura, joven tijuanense, o Laura, joven mexicana, o Laura, joven, o Laura, ser humano, quiere convertirse en reina de belleza de su estado. Busca la fama, el glamour, la popularidad, sueña con ser una estrella como las de los pósters que tiene en su pared. O tal vez, solo sueña con salir de la pobreza para poder ayudar a su padre y hermano.

Gerardo Naranjo, presentó en este Festival su cuarto largometraje titulado Miss Bala. Bajo el escenario del narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción política el director hace una declaración sobre el deplorable estado espiritual en el que se encuentra el ser humano. La película que estuvo en el pasado Festival de Cannes no denuncia o critica al gobierno, denuncia e ilustra a la sociedad en general.

Los ojos de la protagonista no se ven, no tiene cara, como todos los muertos de esta guerra que día a día forman parte de una cifra más. La cámara sigue su espalda un buen rato, hasta que sobre un puente y mirando al mar Laura voltea para que la conozcamos. Sonriente y soñadora solo quiere convertirse en Miss Baja California.

Junto con su amiga Suzu, Laura hace la prueba para el concurso con un modesto vestido que cuida con gran esfuerzo. Ni se imagina que está a punto de iniciar un viaje del que será difícil volver. Entrará en un mundo desconocido pero existente y el gran acierto de la película es retratarlo con gran verosimilitud.

Al espectador lo sacude imaginar que lo que ve existe, Miss Bala no es una película clásica de gángsters, los maleantes no son como el Henry Hill o el James Conway de Scorsese, bonachones y matones buena onda. El Lino, narcotraficante que adopta a la fuerza a Laura, es un tipo real, feo, chaparro, rengo y sanguinario, sin embargo, lo que hace no le divierte, es simplemente parte de su trabajo.

Laura se topa con Lino en el baño de un antro al que va por casualidad, por destino o por desgracia, ella solo estaba buscando a su amiga Suzu. A raíz de este encuentro Laura irá cayendo en una vorágine interminable de violencia, hasta el punto de no poder salir del hoyo. Naranjo lo deja claro cuando Laura abandona su modesto vestido tirado en el baño, el sueño original ya nunca podrá ser cumplido. En cambio a Laura le vienen experiencias relacionadas con el contrabando de dinero a Estados Unidos, las balaceras debajo de los grandes puentes de concreto, relaciones sexuales obligadas y el exilio de su familia.

Después de la primera balacera que presencia, Lino la deja escapar pero su insistencia en buscar a su amiga la llevará de regreso al gángster. Justo antes de preguntarle a un policía de tránsito alguna información Laura se encuentra en un bar en la costa, el mar es un lugar que al director le gusta retratar desde Dramamex, tal vez por que es un espacio en donde se está en contacto con el resto del mundo, Laura está ahí, cerca del mundo, libre todavía pero decide ir tierra adentro. El policía de tránsito es uno más en las redes del narco y la lleva de regreso con El Lino, Laura terminará de iniciar el viaje al aceptar hacer un “jale”, de ahí en adelante ella ya no es la dueña de su destino.

Gerardo Naranjo ha filmado una película que será un parte aguas en su carrera como director. Con el oficio adquirido después de dirigir tres largometrajes, aprovecha con maestría una situación existente en el país, sin embargo, no es, como ya se mencionó una cinta que critica las cualidades políticas de este conflicto.

Miss Bala es una obra de arte inteligente. Desnuda la putrefacción de la sociedad contemporánea y la bajísima calidad moral del ser humano utilizando casi a la perfección las herramientas que el cine proporciona.

A través de elegantes planos secuencia, la fotografía, a cargo de Mátyás Erdély, captura sin error alguno las escenas hiperrealistas que están perfectamente coreografiadas y montadas. Es la cámara la que se encarga de dejar claro que lo retratado sucede en la vida real, es observadora y omnipresente, no discrimina lo que sucede afuera de las vidas de los protagonistas. En una misma toma puede mostrar a unas quinceañeras en una limosina, seguidas de un convoy de trocas de la policía para después ver entrar en el cuadro a las camionetas de agentes de la D.E.A. que siguen a Laura, afirmando que lo que le pasa a la protagonista le puede suceder a quien sea.

El escenario físico es Tijuana, pero podría no saberse el nombre del lugar, no es una ciudad, pero tampoco es un pueblo, donde hay modernos puentes de concreto y viejos puentes peatonales, es un lugar sin identidad. Como el pueblo mexicano, que no sabe quién es, así son también los protagonistas, Laura y El Lino, bombardeados de imágenes glamorosas, con los medios restregándoles una riqueza que ellos no tienen, casi obligados a convertirse en lo que se convierten.

El diseño sonoro no ilustra las imágenes sino que hace una síncresis perfecta con las imágenes. También es hiperrealista (balaceras incluidas) e incluso es más incluyente que la fotografía con los sonidos emitidos fuera de la trama central. Extradiegéticamente incluye una música/sonido aterrador que sube de intensidad conforme los largos planos secuencia se desarrollan hasta que saturan la escena, no solo desesperan y estresan al espectador sino que ilustran la abrumada vida de los protagonistas.

Miss Bala no pretende ejemplificar burdamente la “guerra del narco” como lo hacen los noticieros de la televisión. Pretende emocionar (no en el buen sentido) al espectador a través del arte, utilizando historias verídicas para crear personajes cinematográficos entrañables. Pretende dejar claro que los muertos no son una cifra más, y que la angustia que provoca la película es sentida por miles de personas inocentes que han sido alcanzadas por las balas de los policías o los malucos. A cualquiera le puede pasar y la sociedad seguirá pretendiendo que es solo una noticia más presentada en la televisión.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Raúl Bravo entrevista al escritor Marco Ornelas


“El concierto reconciliatorio” o cómo adentrarnos en una partitura de paisajes

Publicado en: Arte y Cultura, Literatura, Noticias

Entrevista de Raúl Bravo con el poeta Marco Ornelas

28 de agosto de 2011

Si se pretende definir a Marco Ornelas (León, Guanajuato, 1978) en una sola palabra, ésta tendría que ser la de perseverante. No obstante, tal actitud no siempre le ha acarreado simpatías dentro del gremio literario local. Cosa que en el fondo no le preocupa en demasía. De hecho, confiesa de entrada no sentirse parte de ninguna generación literaria en Guanajuato. Y aunque dice conocer a todos los que se dedican a cultivar la cultura escrita —por lo menos en León— no se siente cerca de ningún escritor.

Así las cosas, quedamos de vernos en un café, en la Plaza Fundadores, para conversar sobre su poemario El concierto reconciliatorio (Colección Los otros libros, Editorial San Roque), que se presentó en la última edición de la FeNaL León 2011, el cual vio la luz pública justamente ese mes de junio. Como ensayista tiene en su haber el libro El mito de Proteo (2008) editado por Azafrán & Cinabrio. Textos de su autoría han sido publicados en antologías y suplementos culturales.

Portada del libro "El concierto reconciliatorio" de Marco Ornelas

Señala Víctor Sosa, en la presentación de tu poemario más reciente El concierto reconciliatorio, que la poesía es el arte de hacer cantar las palabras. En el mismo tenor, cantar y contar, ha dicho Machado. De alguna manera, ambas referencias reflejan un poco el sentido de tu obra.

Víctor Sosa fue jurado de un libro que publicó la Ibero (campus León) que se llamó Ocho voces de Guanajuato, en el año 2000, y era una convocatoria abierta a todo el estado de Guanajuato para publicar poesía. De hecho, ahí conocí también a Sergio Luna, otro amigo mío. Los tres jurados que escogieron a los ocho poetas, fueron Osvaldo Navarro poeta y periodista de origen cubano (ya fallecido), Elena Tamargo, también poeta cubana, y Víctor Sosa, uruguayo que acaba de nacionalizarse mexicano.

Le llamo, entonces, después de diez años a Víctor Sosa para ver si me hacía el favor de escribir el prólogo, y me envía un prólogo que a mí se me hace que fue muy acertado. De hecho creo que lo explicó mejor que yo lo hubiera explicado. Me dio más claridad en mi trabajo. Y es precisamente eso: yo quería trabajar con El concierto reconciliatorio un libro breve. Esa fue la intención siempre, porque había más poemas y los quité. Yo creo que eran cerca de cincuenta, al final iba a dejar veinte. Me acordé de Veinte poemas de amor, y dije “no”. Seguí puliéndolos, y al final quedaron quince. Como dije, quería trabajar un libro breve, quizá porque me gusta mucho El reposo del fuego, de José Emilio Pacheco. Tengo mucha cercanía, últimamente, con la poesía breve, la poesía muy limpia. En El concierto reconciliatorio quería trabajar el uso de la brevedad, la economía de las palabras, que se concentrara en imágenes, y que esas imágenes, sí lo lograron, fueran musicales.

De hecho, entre las cosas que me sorprende en El concierto reconciliatorio, una es lo breve, hay brevedad en los textos, una limpieza en los mismos, pero también hay un manejo del espacio escritural. No solamente es lo breve sino hay un posicionamiento del espacio, de la página en blanco incluso. No solamente es la cuestión de la lectura lineal sino manejaste el espacio, también.

Sí, y eso fue una consecuencia de la primera idea que te dije: la brevedad. Después, en esta aventura creativa con este libro, empecé a descubrir que había posibilidad de trabajar con la plástica poética, por llamarle de alguna manera; pero eso lo fui descubriendo, porque había poemas que los podía desplegar como si fueran viñetas, y que dijeran algo, representaran una imagen y que a la hora de leerlo fuera musical.

Como lo que señala Octavio Paz: “voy entre galerías de sonidos”, pero en este caso de una manera también visual.

Así es. Entonces, cuando empecé a encontrarme con todas estas cosas que, primero, hay una idea, esta idea empieza a madurarse, a transformarse, y yo le llamo aquí lo que Octavio Paz, quizá le llama en su libro El arco y la lira, a ese momento en que el azar coincide. Entonces este libro, para mi gusto, coincidió con varias cosas muy afortunadas que empezaron a desplegarse por sí solas. Más adelante pensé que pudiera ser un libro objeto, que eso también me interesa mucho. De algunos años para acá, me estoy haciendo un coleccionista de libros de poesía. Me voy a tianguis de libros, a librerías de otros estados y expurgo y trato de conseguir primeras ediciones de libros de poesía. Y hay muchos (libros) en ediciones muy bonitas. Uno de ellos el poema Blanco de Octavio Paz, no como libro sino como libro objeto. Así las cosas, a mí me empezó a interesar mucho el libro objeto, la poesía, la música y la imagen.

Tocando el tema que de alguna manera ya lo estás explorando, la cuestión musical, estamos hablando que El concierto reconciliatorio es un concierto amoroso. ¿Cómo te sientes en este discurso en torno al amor?

Empecé a explorar esta idea un poco primero más racional que sensitiva. Primero fue una exploración sobre el discurso amoroso, sobre lo que opinaba Ortega y Gasset, Octavio Paz en La Llama doble, lo que opinaba Schopenhauer, el mismo Sartre… Tengo una especie de obsesión: cuando empiezo a leer sobre un tema, me gusta ahondar y contraponer ideas. Es muy diferente lo que piensa Schopenhauer sobre el amor a lo que piensa Ortega y Gasset, a lo que piensa Octavio Paz. La Llama doble lo escribió a los ochenta años. Sorprendente que un poeta a esa edad hable sobre el amor y lo haga de una manera tan fresca y tan interesante. Esta explicación racional del fenómeno amoroso a través de la historia para después hacer una exploración personal me permitió darme cuenta que esta exploración puede explicarse muy bien a través de la música, más que lo racional. De hecho, hay un poema que dice así: “Para descifrar los signos del amor / transformé mi pensamiento en notas musicales / donde la razón fue ruta de extravío / la música dilucidará ahora lo inefable”. Es decir, descubrí que en la poesía quizá lo que teníamos que hacer es abandonar las ideas y dejarnos guiar más por la imagen.
Esto me remite un poco a esta veta que has trabajado como ensayista y como poeta. Al parecer, ya empiezas a tener equilibrio entre esta manera de reflexionar en torno al ser y el estar (ensayo), en relación con las emociones y los afectos que ya es un poco el territorio de la poesía. Pero también la poesía como un elemento de reflexión, utilizando herramientas —¿por qué no?— de lo ensayístico para trasladarlas al ámbito de la poesía, y así poder reflexionar en torno a un tema.
Precisamente hace días platiqué con Sergio Luna, por el messenger del facebook. Él está en San Miguel de Allende trabajando al parecer en un museo. Vino a León y le regalé el libro. Siempre nos obsequiamos los libros que vamos escribiendo, y me comentaba que en mis trabajos me falta madurar —observación que se me hace muy interesante— el equilibrio entre las ideas con lo sensible. Te comento esto porque cuando conocí a otro poeta leonés, Gabriel Marquéz de Anda, hace diez años, una de las cosas que le tomé es que mucho de la poesía mexicana no tenía pensamiento, era pura sensiblería. Que Octavio Paz intenta darle un trabajo sólido al pensamiento dentro del discurso poético. Una cosa importante que los poetas habían dejado de lado en México y Latinoamérica. De hecho, en un ensayo, Demetrio Vázquez habla de eso: que sólo algunos poetas latinoamericanos han trabajado el discurso del pensamiento: el poeta que reflexiona sobre su mundo, así como lo hicieron Rilke, Hölderlin, esta tradición de poetas europeos. Por eso me involucré más con textos de filosofía.
Pero también hay frescura, por ejemplo, a pesar de que este es un poemario breve tienes el tino de dividirlo en algunos capítulos: lo clásico, el jazz & blues para finalizar por el lado pop. Es decir, de alguna manera, hay ciertas afinidades musicales que las trasladas al ámbito de tu poesía.
¿Qué es el concierto? Es la convergencia de muchos instrumentos para lograr una eufonía, una melodía musical. Y reconciliatorio porque el amor reconcilia los contrarios. Todo esto se fue dando paulatinamente. Primero: un poema amoroso, no sabía si iba a ser largo o corto, escogí la brevedad. Después de la brevedad, vino la plástica de las palabras. Luego, cómo establecer este concierto, dividirlo en partes. A mí me gusta mucho la música de jazz, en segundo lugar, la música clásica, luego el rock y, por último, el pop. Y cada uno de estos poemas está ligado con ese tipo de géneros musicales, creo yo. La música clásica, el poema un poco más intelectual; el jazz, un poco más sensual; el pop, un poema más libre de lo intelectual.
Esto me refiere a ciertas preferencia musicales. ¿Cuáles son éstas?
A mí me gusta muchísimo el jazz. De hecho, uno de mis grandes libritos que guardo es El perseguidor de Julio Cortázar, donde habla de esta historia del saxofonista, que anda buscando a través de su música alcanzar algo muy grande, no sabemos si es dios, pero él trata de llegar mediante su música.
Y en cuanto a preferencias literarias ¿qué está leyendo Marco? ¿Cuáles son sus afinidades?
Mucha gente me crítica. Pero ya me acostumbré a vivir con esa parte de mí. Soy una persona hiperactiva. Lo mismo te puedo estar leyendo, ahora mismo, algo sobre el mito guadalupano, que a Leopoldo María Panero; estaba leyendo también toda la tradición de los poetas beat que llegaron a México. Soy una persona que lee muchos libros al mismo tiempo: unos los tengo en el baño, otros los tengo en la oficina, otros en la mochila para dar clase, otros en la agenda cuando voy al banco. Soy dispersísimo. En poesía estoy leyendo: Me amarás cuando esté muerto de Panero, Incurable de David Huerta; a Javier Sicilia, de quien siempre me interesó esa línea porque tengo una preferencia por los poetas creyentes. Por eso empecé a tener cierta relación literaria epistolar con Gabriel Zaid. Me interesó mucho leer a Thomas Merton, Paul Claudel, entre todos estos poetas que han seguido la tradición creyente, desde una óptica de una izquierda cristiana.