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viernes, 25 de noviembre de 2011

Marcel Duchamp y el arte conceptual




Marcel Duchamp fue un artista y ajedrecista francés conocido más que nada por su actividad artística, su obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del movimiento “pop” en el siglo XX. Al igual que este, abominó de la sedimentación simbólica en las obras artísticas como consecuencia del paso del tiempo, y exaltó el valor de lo coyuntural, lo fugaz y lo contemporáneo. Duchamp es uno de los principales innovadores de la creación artística como resultado de un puro ejercicio de la voluntad, sin necesidad estricta de formación, preparación o talento. El arte conceptual de Duchamp, también conocido como idea art, es un movimiento artístico en el que las ideas dentro de una obra son un elemento más importante que el objeto o el sentido por el que la obra se creó. La idea de la obra prevalece sobre sus aspectos formales, y en muchos casos la idea es la obra en sí misma, quedando la resolución final de la obra como mero soporte.
El arte conceptual como movimiento emergió a la mitad de los años sesenta, en parte como una reacción en contra del formalismo que había sido articulado Sin embargo, desde las décadas de 1910 y 1920 el trabajo del artista serviría como precursor, con sus trabajos llamados “ready-mades”. Daría a los artistas conceptuales las primeras ideas de obras basadas en conceptos y realizadas con objetos de uso común.



Los precursores inmediatos del arte conceptual pueden buscarse en el resurgir de las Vanguardias tras la II Guerra mundial, en una compleja serie de intercambios culturales entre Europa, EEUU y Japón. Sin embargo, fue en los límites de la pintura, donde se concentraron las actividades vanguardistas. En EEUU, Robert Rauschenberg y Jasper Johns transformaron la pintura con objetos cotidianos y eventos fortuitos, y cuestionaron su situación privilegiada. En Japón, las obras basadas en la performance del grupo Gutai ampliaron el informalismo y la action painting hasta transformarlos en actos rituales de agitación. En Francia e Italia, Yves Klein y Piero Manzoni respectivamente desarrollaron prácticas vanguardistas paralelas en las que realizaron el contenido ideal de la experiencia artística a partir de su concepción alternativa del significado metafísico del monocromo. En cada paso, la ampliación hasta la destrucción de la idea de la pintura alentó un interés por lo efímero y lo inmaterial que prefiguró el "arte conceptual" con conciencia de su propia identidad subsiguiente.
El arte conceptual emplea habitualmente materiales como la fotografía, mapas y vídeos. En ocasiones se reduce a un conjunto de instrucciones documentando cómo crear una obra, pero sin llegar a crearla realmente; la idea tras el arte es más importante que el artefacto en sí.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Los detectives salvajes de Bolaño y la realidad vuelta novela

Los detectives salvajes es una novela del escritor chileno Roberto Bolaño, publicada en 1998. Consta de tres partes: la primera y la tercera son el diario del personaje Juan García Madero, un joven de 17 años estudiante de derecho. De ellas, la primera transcurre en México D.F. en el año 1975 y la tercera en el desierto de Sonora en el año 1976. La segunda parte consiste en fragmentos correspondientes a testimonios de distintos personajes, donde se recogen las vivencias entre los años 1976 y 1996 de los poetas Arturo Belano y Ulises Lima en distintos lugares del mundo. El relato es un homenaje al infrarrealismo, movimiento poético, que en la novela es denominado realismo visceral, y a sus integrantes. Así, Arturo Belano es en realidad el mismo Roberto Bolaño, y Ulises Lima es el poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro. Los detectives salvajes ha sido traducida a varios idiomas, y ganó en el año 1998 el premio Herralde y en 1999 el premio Rómulo Gallegos. La novela ha recibido gran cantidad de elogios, tanto de escritores como de críticos especializados.
Los hechos reales de Los detectives salvajes
Mario Santiago Papasquiaro fue expulsado de la ciudad de Viena, al igual que Ulises Lima en Los detectives salvajes. La corriente poética que en la novela aparece con el nombre de realismo visceral, se corresponde con el infrarrealismo, corriente literaria surgida en México en la década de los 70, encabezada por el mismo Bolaño y por Mario Santiago Papasquiaro entre otros. Otros sucesos que se narran en el relato también parecen tener correlación con la realidad. En el testimonio de Simone Darrieux, se alude a cómo descubre que Ulises Lima lee en la ducha, y este hábito se le atribuía a Papasquiaro.
En los testimonios de Norman Bolzman y Heimito Künst se describen las andanzas de Ulises Lima por Israel y Austria, y como de este último país le expulsan hasta el año 1984. Refiriéndose a un hecho que le sucedió a Mario Santiago Papasquiaro, dijo Bolaño en un discurso: en 1978 o tal vez en 1979 el poeta mexicano Mario Santiago, de regreso de Israel, pasó unos días en esta ciudad. Según me contó él mismo, un día la policía lo detuvo y luego fue expulsado. En la orden de expulsión se le conminaba a no regresar a Austria hasta 1984, una fecha que le parecía significativa y divertida a Mario y que hoy también me lo parece a mí. En una entrevista concedida por Bolaño a Mónica Maristain para la revista Playboy, el escritor chileno recuerda su empleo como vigilante de un camping cercano a Barcelona, al igual que Arturo Belano, como se recoge en el testimonio de Mary Watson. Muchos de los personajes parecen tener correlación con personajes reales, al igual que el realismo visceral lo tiene con el infrarrealismo. Así Arturo Belano y Ulises Lima son los álter ego de Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro. Cesárea Tinajero está inspirada en la poeta mexicana Concha Urquiza. Dentro de los real visceralistas, el joven Juan García Madero se corresponde con Juan Esteban Harrington, un productor audiovisual chileno. El poeta Darío Galicia aparece como Ernesto San Epifanio. Joaquín, Angélica y María Font son Manolo, Vera y Mara Larrosa. En la novela se menciona que Angélica Font ganó el Premio de Poesía Laura Damián, y en la vida real Vera Larrosa ganó el Premio de Poesía Diana Toscano. Otros personajes que no pertenecen a la corriente real visceralista son: el poeta Juan Bañuelos, que es retratado en la novela como el "poeta campesino" Julio César Álamo. En la novela, Arturo Belano mantiene un duelo con un crítico literario llamado Iñaki Echevarne, que es en realidad el crítico español Ignacio Echevarría. El poeta argentino Jorge Boccanera, que fue redactor de la revista Plural, aparece en el relato con el nombre de Fabio Ernesto Logiacomo. Luis Sebastián Rosado es José Joaquín Blanco. El amigo de Cesárea Tijanero, Amadeo Salvatierra, es el pintor estridentista Rodolfo Sanabria.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Breviario de Budismo Zen






El método Zen consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo,
como si dijéramos, desde dentro.
Conocer la flor es convertirse en la flor, ser la flor, florecer como la flor,
y gozar de la luz del sol y de la lluvia.

D.T. Suzuki







Zen es el nombre en japonés de una tradición del budismo Mahayana, cuya práctica se inicia en China bajo el nombre de Chán. Es una de las escuelas del budismo más conocidas y apreciadas en Occidente. Con el popular nombre japonés Zen suele aludirse en realidad a un abanico muy amplio de escuelas y prácticas de este tipo de budismo en toda Asia. Las principales escuelas del budismo Zen propiamente japonés son Rinzai, Soto y Obaku. Se distinguen por su especialización en distintas técnicas de meditación como el kōan o el zazen.
Origen del budismo Zen.
Como toda escuela budista, el Zen tiene sus orígenes en India. La palabra Zen es la lectura en japonés del carácter chino chán, que a su vez es una transcripción del término sánscrito dhyana, traducido normalmente como "meditación". La influencia de esta escuela llegó hasta Corea, en donde se llama son, y también hasta Vietnam, en donde se conoce como thien. Como podemos ver los nombres antes mencionados (a excepción del sánscrito) son distintas pronunciaciones del mismo ideograma chino. El desarrollo del Zen parte pues de una noción doctrinal en los sutras budistas del mahayana en donde se afirma la preeminencia del cultivo de dhyana como la vía preferente para conseguir el nirvana. El budismo primigenio observaba una progresión en distintos estados de la meditación o jhanas que suceden en un cultivo gradual del practicante. En este contexto, el Zen afirmará la existencia de un acceso directo y espontáneo al último y superior de todos ellos aquel que precede inmediatamente a la experiencia del nirvana, sin necesidad de experimentar los anteriores, mediante vías de acceso espontáneas y que son ajenas a la intelectualización de lo aprendido o a una noción de crecimiento gradual en el perfeccionamiento espiritual. El Zen es por antonomasia la tradición budista de la intuición y la espontaneidad.
El chán.
El Chan se desarrolló en China, donde el budismo se asentó desde el siglo I. Al principio era una mera transposición del budismo indio, entre cuyas principales actividades estaba la traducción y el estudio de textos. Progresivamente se desarrollan varias escuelas del budismo, una de las cuales es la escuela Chán. Se considera que las formas tempranas del budismo Chán surgen en el siglo VI a partir de la influencia de diversos sutras o textos sagrados del budismo mahayana, todos ellos de procedencia india, a los que más tarde se les añadirá una serie de apócrifos. Entre estos textos principales está el Prajña paramita (sección del canon del mahayana que contiene distintos sutras famosos, como el "del Corazón" y el "del Diamante"), el Despertar de la Fe atribuido a Aśvaghoṣa, el Sutra de Vimalakirti o el Sutra del Lankavatara. Un apócrifo fundamental en la tradición Zen es "El Sūtra de la Perfecta Iluminación". Aunque la práctica Zen incluye el estudio de los sutras y otros textos, el carácter directo e intuitivo de este tipo de tradición budista los sitúa en un segundo plano, ya que no los considera capaces de provocar por sí solos el despertar. En cambio, se anima al discípulo a mantener su atención en el momento presente, confiando en la sabiduría innata de todo ser humano para realizar todo su potencial. Esta noción es influencia directa del budismo mahayana, cuyos textos desarrollan la idea del Tathagatagarbha o "matriz de la iluminación". Esta idea, implícita en la difusión de la prajña paramitā, se ampliará poco tiempo después con la aparición de diversos sutras.
Se subraya el carácter innato de la budeidad en todo ser vivo, lo cual ejercerá una influencia crucial en el budismo chino, japonés y de todo el sudeste asiático. La importancia radical en esta idea es que reconoce la posibilidad de que los laicos alcancen un nivel espiritual tan alto como el de un monje. Este concepto ha sido fundamental en la expansión del mahayana y, consecuentemente, también del Zen. La efervescencia de estas ideas en el budismo temprano de China tiene lugar como reacción contra una excesiva erudición e intelectualismo presentes en el budismo chino de entonces, aunque recibirá a su vez la influencia directa de varias de esas escuelas centradas en el estudio, como la Tiantái o la Huáyán. Estas escuelas harán surgir un nuevo estilo de práctica y de entender la enseñanza, centrado en una vía intuitiva y directa que pretende propiciar cierto estado mental (el Samadhi o Kenshou) previo al completo despertar espiritual o nirvāṇa. Por lo tanto, este nuevo tipo de budismo se centra en el cultivo de la mente o meditación, cuya traducción china es la palabra chán. En chino, a esta escuela se la llama directamente "Escuela de meditación" (Escuela del Chan). El resto de escuelas dedicaban buena parte de su tiempo al estudio de textos, ya que consideraban que su lectura entrañaba la acumulación de méritos para el despertar. La escuela del Dhyana estableció un nuevo enfoque, en el que el cultivo de la propia mente se convierte en el centro de la práctica budista.
Escuelas.
Durante los primeros tiempos del budismo Chán coexistieron varios métodos de meditación, en donde prevalecía un tipo de contemplación directa del mundo y de la propia mente que la persona realizaba en cualquier situación. Estos métodos del budismo Chán se ven pronto influenciados de distinta manera por las ideas filosóficas del taoísmo. A su vez, el taoísmo también se verá influenciado por la nueva religión budista. Esa fusión fue posible heredando aspectos principales de otras escuelas, como la importante escuela Tian tái del maestro Zhiyi (Chi-I). Con el maestro Zhiyi encontramos ya una perspectiva inmediata de la liberación. Sus tratados sobre "La Gran Calma y Contemplación" influirán durante siglos al resto de escuelas y sus ideas serán centrales a la hora de entender el proceso de significación del budismo que posibilitará el nacimiento del Chán. Otra escuela influyente en la génesis del Chán fue la escuela huayán, hoy desaparecida. Reconocida por algunos historiadores como la escuela mahayana más sofisticada que ha existido, su compleja cosmovisión y su manejo de las ideas de naturaleza búdica o interdependencia no desaparecerán con ella, sino que se verán recogidas de distintas formas por otras escuelas, entre ellas la Chán. El trabajo principal alrededor de esta escuela es sin duda el "Sūtra del Avataṃsaka", un complejo texto definido por Daisetz T. Suzuki como la cumbre literaria del budismo mahayana. Por último, la Escuela de la Tierra Pura influirá enormemente en el Zen, aunque de manera un poco más tardía. La Escuela de la Tierra Pura es de hecho la escuela propiamente china más antigua del mahayana, aunque en sus inicios emergió de textos del budismo indio. Con el transcurrir de los siglos, el Chán y la Tierra Pura se convertirán en las dos escuelas budistas más importantes del budismo chino. Finalmente incluso aparecerán fusiones en la práctica de ambos tipos de budismo. Un fenómeno similar, aunque en menor medida, ocurrirá en Japón con influencia de nombres importantes como Genshin.
Occidente.
En el siglo XI el budismo Chán ya estaba completamente asentado en China, donde poseía una vasta red de templos y monasterios y se había convertido, junto a la Escuela de la Tierra Pura, en la enseñanza principal. Debido al constante flujo histórico de intercambios culturales con Japón y otros países se crearon nuevas escuelas como derivación de las chinas. Por otro lado, hay que señalar que aunque en cada país el Zen creaba sus peculiaridades, la comunicación entre las escuelas Zen en los distintos países ha sido frecuente y continua en el tiempo, ayudada por ese fuerte vínculo histórico común. De acuerdo a los relatos tradicionales, el Zen llegó a China de manos de un monje indio llamado Bodhidharma (Daruma Taishi en japonés) alrededor del siglo VI. Era el 28º sucesor en una línea de transmisión de enseñanza que la tradición remonta hasta Kaśyapa, discípulo de Buda. De acuerdo al Registro Jingdé de transmisión de la lámpara se embarcó alrededor del año 520 dC. en un viaje que le llevó al reino de Liáng, ubicado al sur de China. En ese reino, durante un famoso intercambio con el Wu, declaró que las buenas acciones hechas con intenciones egoístas eran inútiles para lograr la iluminación. Más tarde se dirigió a un monasterio cerca de Luoyáng, en el este de China y, de acuerdo a la leyenda, estuvo meditando frente a la pared de un acantilado antes de aceptar discípulo alguno. Finalmente, falleció en el templo Shaolín de la montaña Sōng, condado Dengfeng, provincia de Hénán, China. La montaña Song es la cima más alta de las Cinco Montañas Sagradas, ubicadas en la provincia de Henán. Como héroe cultural legendario, a Bodhidharma también se le vincula al templo Shaolín y la consiguiente difusión de las artes marciales de Asia oriental, especialmente en la tradición oral de escuelas de Gongfu y Taijíquán, así como en los populares trabajos de ficción del género wuxiá. No obstante, hoy se sabe con certeza que las artes marciales no estuvieron presentes en el budismo chino ni en el templo de Shàolín hasta bastantes siglos después. Del mismo modo, también hoy se sabe que Bodhidharma no estuvo literalmente "frente a un muro", sino que hablaba de un muro como un estado de la mente. Los descubrimientos y traducciones contemporáneas arrojan una mayor claridad sobre los orígenes de esta escuela budista.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La izquierda en política y la izquierda mexicana

Según el historiador mexicano Lorenzo Meyer, el concepto de izquierda se “acuñó en el siglo XVIII, durante la revolución francesa (en la asamblea, los radicales se sentaba a la izquierda)”. Aunque la izquierda ha existido desde el inicio de toda actividad política, dentro de la definición podemos identificar aquellos que en diferentes épocas y circunstancias se han puesto a favor del cambio radical con argumentos de orden éticos y buscando siempre el bienestar de la mayoría.
Los temas de la izquierda en el siglo XIX, fueron la lucha por la democracia y el liberalismo. En el siglo XX, después del octubre rojo en Moscú 1917, la izquierda se vio íntimamente ligada a la revolución rusa. El socialismo empezó a conducir los nuevos ideales de la izquierda política. Mientras que la derecha en política tiende al “establishment (el orden establecido)” o por lo menos a conservarlo, la izquierda busca el cambio, la evolución y el “progreso”.
Parafraseando al sociólogo francés Raymond Aron, las características centrales de la izquierda son: la oposición al poder, la libertad contra el arbitrio de los reguladores políticos y morales, la organización social de las mayorías y la igualdad de oportunidades. Aunque es preciso puntualizar que cada izquierda tiene su propia historia, la izquierda mexicana no es la excepción. La izquierda en México empezó ligada al PCM (Partido Comunista Mexicano). Según Héctor Aguilar Camín en su libro: “Pensando en la izquierda”, en nuestro México contemporáneo coexisten cuatro tipos de ella: 1. “La izquierda revolucionaria, 2. La izquierda comunista, 3. La izquierda estatista y nacionalista y 4. La izquierda utópica clásica.
En términos muy generales, en la primera podemos incluir como modelo a la revolución cubana, aquella que ratificaba a la violencia como motor para el cambio. Para Ernesto Guevara “El che”, el revolucionario debía de ser una máquina para matar. En la segunda, la consigna consistía y aun sigue siendo la lucha contra el imperialismo a través de la influencia de los sindicatos y las luchas obreras. Dentro de la tercera que dicen los expertos que está es el verdadero corazón de la izquierda en México, lo importante es crear un Estado fuerte frente a los poderes privados y lograr con ello un instrumento para la justicia social.
Y por último en la cuarta, podemos encontrar a todos aquellos románticos que siguen empecinados con el sueño de Marx y Engels. A pesar del derrumbe del socialismo aun consideran revivir aquel sueño.
Ahora mismo terminado de leer al poeta Jaime Sabines, me percato de su pertenencia a la izquierda utópica. Como prueba les muestro uno de sus poemas:

RECADO A FIDEL
¿A quién se le ocurre nacer héroe
en tiempo de mercaderes, Fidel?

El último caudillo de América
se va a morir de soledad
o será aplastado por su pueblo
que ya no aguanta la barriga vacía.
A este pronóstico deportivo
apuestan hoy las democracias.
Y tú oyes crujir el techo
de la casa que levantaste
y sientes que tus sueños se desmoronan,
que caen sobre ti a pedazos
la maldita esperanza y el amor al hombre.

Quisiera decirte que te salves,
pero no te salves, Fidel.
Eres la dignidad.
Y algún día la dignidad
será sacada como brillante
del corazón profundo de la tierra.


Sin duda alguna, la izquierda mexicana tiene un gran reto para reelaborarse después del derrumbe socialista y hoy con sus intentos de alianza con la derecha. La izquierda en México necesita repensarse y no sólo actuar para ganar elecciones. La izquierda por su historia representa una búsqueda de las libertades individuales, acaso el fin más grande a que puede aspirar un ser humano.