Translate

jueves, 30 de agosto de 2012

A ¿qué se le llama izquierda en política?



Según el historiador mexicano Lorenzo Meyer, el concepto de izquierda se “acuñó en el siglo XVIII, durante la revolución francesa (en la asamblea, los radicales se sentaba a la izquierda)”. Aunque la izquierda ha existido desde el inicio de toda actividad política,  dentro de la definición podemos identificar aquellos que en diferentes épocas y circunstancias se han puesto a favor del cambio radical con argumentos de orden éticos y buscando siempre el bienestar de la mayoría.
Los temas de la izquierda en el siglo XIX, fueron la lucha por la democracia y el liberalismo. En el siglo XX, después del octubre rojo en Moscú 1917, la izquierda se vio íntimamente ligada a la revolución rusa. El socialismo empezó a conducir los nuevos ideales de la izquierda política. Mientras que la derecha en política tiende al “establishment (el orden establecido)” o por lo menos a conservarlo, la izquierda busca el cambio, la evolución y el “progreso”.
Parafraseando al sociólogo francés Raymond Aron, las características centrales de la izquierda son: la oposición al poder, la libertad contra el arbitrio de los reguladores políticos y morales, la organización social de las mayorías y la igualdad de oportunidades. Aunque es preciso puntualizar que cada izquierda tiene su propia historia, la izquierda mexicana no es la excepción. La izquierda en México empezó ligada al PCM (Partido Comunista Mexicano). Según Héctor Aguilar Camín en su libro: “Pensando en la izquierda”, en nuestro México contemporáneo coexisten cuatro tipos de ella: 1. “La izquierda revolucionaria, 2. La izquierda comunista, 3. La izquierda estatista y nacionalista y 4. La izquierda utópica clásica.
En términos muy generales, en la primera podemos incluir como modelo a la revolución cubana, aquella que ratificaba a la violencia como motor para el cambio. Para Ernesto Guevara “El che”, el revolucionario debía de ser una máquina para matar. En la segunda, la consigna consistía y aun sigue siendo la lucha contra el imperialismo a través de la influencia de los sindicatos y las luchas obreras. Dentro de la tercera que dicen los expertos que está es el verdadero corazón de la izquierda en México, lo importante es crear un Estado fuerte frente a los poderes privados y lograr con ello un instrumento para la justicia social.
Y por último en la cuarta, podemos encontrar a todos aquellos románticos que siguen empecinados con el sueño de Marx y Engels. A pesar del derrumbe del socialismo aun consideran revivir aquel sueño.
Ahora mismo terminado de leer al poeta Jaime Sabines, me percato de su pertenencia a la izquierda utópica. Como prueba les muestro uno de sus poemas:

RECADO A FIDEL
¿A quién se le ocurre nacer héroe
en tiempo de mercaderes, Fidel?

El último caudillo de América
se va a morir de soledad
o será aplastado por su pueblo
que ya no aguanta la barriga vacía.
A este pronóstico deportivo
apuestan  hoy  las democracias.
Y tú oyes crujir el techo
de la casa que levantaste
y sientes que tus sueños se desmoronan,
que caen sobre ti a pedazos
la maldita esperanza y el amor al hombre.

Quisiera decirte que te salves,
pero no te salves, Fidel.
Eres la dignidad.
Y algún día la dignidad
será sacada como brillante
del corazón profundo de la tierra.

           
Sin duda alguna, la izquierda mexicana tiene un gran reto para reelaborarse después del derrumbe socialista y hoy con sus intentos de alianza con la derecha. La izquierda en México necesita repensarse y no sólo actuar para ganar elecciones. La izquierda por su historia representa una búsqueda de las libertades individuales, acaso el fin más grande a que puede aspirar un ser humano. 

sábado, 11 de agosto de 2012

¿Se pueden interpretar los sueños?




Freud afirmó que era posible. Creo que si existen algunas posibilidades. Si el lenguaje es el medio por el cual entendemos el mundo, lo comprendemos (Wittgenstein), entonces si pueden existir dichas posibilidades. Freud nos enseñó que existe un trasfondo de la conciencia: el inconsciente. Wittgenstein por su parte dejó escrito en su Tratado filosófico, que las palabras en sí mismas no tienen sentido, sino que los hombres nos apropiamos de ellas para tratar de atrapar (limitadamente) la realidad, y todo al final es un juego de lenguajes (Investigaciones filosóficas).
Al final del día todo va a dar al sótano de uno mismo, y esas imágenes, pensamientos y sentimientos emergen en el sueño como un rompecabezas sin forma fija (aunque todo tiene parcialmente su significación) es ahí, precisamente donde puede dar la interpretación.
Igual y si, después de todo, esto no se puede comprobar de manera categórica, ni para afirmar ni para refutar; sin embargo, el sueño que tuve ayer para amanecer hoy fue realmente bello:

"Entro a la casa donde crecí (donde ya hace más de 15 años que nos mudamos, la casa de mi abuelita, aquella casa que nos recibió con amor a mi madre, a mis hermanos y a mí, cuando ya no teníamos ningún otro lugar a donde ir), voy hasta el corral, ahí, en aquel lugar donde había tres árboles apenas sembrados de fruto. De súbito sale a mi encuentro un bebe como de tres años, caminando con pasitos torpes, con angustia en su cara. Lo tomó con mis brazos y lo beso en su mejilla, le susurro cerca de su oído: "¿quién te dejo aquí solito? El bebe es muy bello. Su carita me hace sentir enojo e impotencia, pero a la vez alivio. ¿Quién es capaz de abandonar a un bebito?”

¿Qué diría Freud de este sueño? No lo sé. Tengo varias interpretaciones. Lo cierto es que después de ese sueño hoy me siento muy alegre y feliz. Yo que nunca pensé que iba a decir esa palabra que no me suena nada bien: “felicidad”, ¿qué es la “felicidad”?
Por lo regular nunca recuerdo mis sueños y en su mayoría no son memorables. Hoy este sueño fue muy memorable, como para reconciliarse con la vida. Y por qué no, para decir en tono cursi: soy profundamente feliz