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sábado, 29 de septiembre de 2012

UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos."




Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos."

viernes, 21 de septiembre de 2012

El telón de Kundera



El Telón de Milan Kundera, es uno de los libros de este escritor checo. Este libro es un ensayo en siete partes, es también un análisis de la realidad vista desde la literatura. Las grandes novelas que se han escrito en la humanidad, le sirven a este checoslovaco para pasar revista al hombre, a la sociedad y a su tiempo. Milan Kundera, se acerca a lo más intimo de la existencia humana a través de las grandes novelas. Los grandes autores como: Rabelais, Cervantes, Diderot, Fielding, Flaubert. Kafka, Joyce, García Márquez, en otros hacen a Kundera, reflexionar sobre el hombre y su mundo. El arte de la novela es ficción, pero también retrato de la realidad. Con la novela se denuncia, pero también se canta al mundo y a los hombres. Las grandes novelas son algo más que esparcimiento o solaz. Las grandes novelas son reflexión sobre el mundo y el hombre, pero nunca son filosofía; las grandes novelas son denuncia pero nunca panfleto proselitista de político; las grandes novelas son retratos de la realidad pero siempre detentan algo de ficción; las grandes novelas son critica descabellada pero nunca son movimientos revolucionarios; las grandes novelas son literatura, y la literatura es el arte de la prosa. Las grandes novelas son poesía pero escritas en prosa con su repertorio de personajes. El arte de la novela es el espejo del hombre y su mundo.
Milan kundera, sabe bien esto, y es por eso que parte de ahí su análisis reflexivos. Al referirse al Quijote, de Cervantes, infiere: “la vida humana como tal es una derrota” Son las andanzas quijotescas las que le revelan a Kundera, la realidad triste y de fracaso del mundo y no Schopenhauer, es esta novela de ironía caballeresca, la que lo descubre en su más hondo misterio y no el filósofo Alemán. Es en Ana Karenina, de Tolstói  donde se contempla el desaire más profundo que recibe una mujer y que la lleva al suicido, y no un psicólogo el que da las posibles causas suicidas. Milan Kundera, es un autor reflexivo sus novelas son siempre pensantes. Su novela “La Broma” es una narración que desentraña completamente lo que represento el socialismo en Europa del este, sólo que se queda muy lejos de ser un análisis político o filosófico porque Kundera, narra muy bien el irremediable fracaso de sus protagonistas. Es una historia de amor envuelta en lo que fue el socialismo del este europeo. Por ahí una ves escuche que “La Broma” era la novela más profunda del siglo XX, no lo creo completamente así, pero si creo que es una novela muy interesante con un drama muy digno de contarse. Pues bien Kundera, concentra en sus relatos reflexión, intriga por el relato novelesco, personajes bien definidos, atmósferas interesantes y una narración impecable. Sus novelas sin duda creo son espejos del mundo. Leer al checoslovaco Milan Kundera, siempre resulta una experiencia muy digna de vivirse.  A el sr. Kundera, lo percibo como una alma desgarrada que bien sabe comunicarnos sus desgarradura con la eufonía del buen literato.
Subir el Telón a la literatura kunderiana, representa encontrarse con una nostalgia tan bella, tan disfrutable, que esta por demás recomendar su último libro de ensayos.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Deconstrucción según Derrida



Deconstrucción es un término utilizado por el filósofo postestructuralista francés Jacques Derrida. Se basa en el estudio del método implícito en los análisis del pensador Martin Heidegger, fundamentalmente en sus análisis etimológicos de la historia de la filosofía. Seún nosotros consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo claro y evidente dista de serlo, puesto que los útiles de la conciencia en que lo verdadero en sí ha de darse, son históricos, relativos y sometidos a las paradojas de las figuras retóricas de la metáfora.
El concepto de deconstrucción participa a la vez de la filosofía y de la literatura y ha estado muy en boga en especial en Estados Unidos. Si es verdad que el término fue utilizado por Heidegger, es la obra de Derrida la que ha sistematizado su uso y teorizado su práctica. El término deconstrucción es la traducción que propone Derrida del término alemán “Destruktion”, que Heidegger emplea en su libro “Ser y tiempo”. Derrida estima esta traducción como más pertinente que la traducción clásica de ‘destrucción’ en la medida en que no se trata tanto, dentro de la deconstrucción de la metafísica, de la reducción a la nada, como de mostrar cómo ella se ha abatido. En Heidegger, la destruktion conduce al concepto de tiempo; ella debe velar por algunas etapas sucesivas la experiencia del tiempo que ha sido recubierta por la metafísica haciendo olvidar el sentido originario del ser como ser temporal. Las tres etapas de esta deconstrucción se siguen en busca de la historia:
  • la doctrina kantiana del esquematismo y el tiempo como etapa prealable de una problemática de la temporalidad;
  • el fundamento ontológico del cogito ergo sum de Descartes y la retoma de la ontología medieval dentro de la problemática de la res cogitans;
  • el tratado de Aristóteles sobre el tiempo como discrimen de la base fenoménica y de los límites de la ontología antigua.
Sin embargo, si Heidegger anuncia esta deconstrucción en el fin de la introducción “Ser y tiempo”, esta parte —que debía constituir, según el plan de 1927, la segunda de la obra que no se redactó.
Derrida traduce y recupera por cuenta propia la noción de deconstrucción; entiende que la significación de un texto dado (ensayo, novela, artículo de periódico) es el resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, ya que no la referencia a las cosas que ellas representan; se trata de una diferencia activa, que trabaja en cada sentido de cada uno de los vocablos que ella opone, de una manera análoga a la significación diferencial saussuriana en lingüística. Para marcar el carácter activo de esta diferencia (en lugar del carácter pasivo de la diferencia relativa a un juicio contingente del sujeto) Derrida sugiere el término de différance, ‘diferencia’ suerte de palabra baúl que combina diferencia y participio presente del verbo «diferir».
En otras palabras, las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado. La deconstrucción es un método vivamente criticado, principalmente en Francia, donde está asociada a la personalidad de Derrida. Su estilo, a menudo opaco, vuelve oscura la lectura de sus textos. Sin embargo, la deconstrucción ofrece una visión radicalmente nueva y de una gran fuerza sobre la filosofía del siglo XX. La deconstrucción no debe ser considerada como una teoría de crítica literaria ni mucho menos como una filosofía. Es una estrategia, una nueva práctica de lectura, un archipiélago de actitudes ante el texto. Investiga las condiciones de posibilidad de los sistemas conceptuales de la filosofía pero no debe ser confundida con una búsqueda de las condiciones trascendentales de la posibilidad del conocimiento. La deconstrucción revisa y disuelve el canon en una negación absoluta de significado pero no propone un modelo orgánico alternativo. Hasta ahora la filosofía tradicional de Occidente (platónico-hegeliana) había presupuesto siempre un escenario de racionalidad sistemática, un dominio del habla sobre la escritura, un mundo en última instancia en el que todo tiene sentido.
La deconstrucción se rebela entre este abuso de la racionalidad de herencia hegeliana, proponiendo precisamente lo contrario: la imposibilidad de que los textos literarios tengan el menor sentido. La deconstrucción afirmará que la envoltura retórica es todo lo que hay y que por ello la obra de arte literaria es irreductible a una idea o un concepto. En ese sentido la deconstrucción va a negar a la obra literaria el concepto de totalidad al afirmar que el texto no puede ser aprehendido en su globalidad ya que la escritura circula en un movimiento constante de remisión que convierte a la totalidad en parte de una totalidad mayor que nunca está presente. De esta forma es imposible enmarcar el texto, es decir crear un interior y un exterior. En cuanto al sentido, a los ojos de la deconstrucción éste es interminablemente alegórico y por lo tanto carece de univocidad y de obviedad. Ante la dictadura del canon plantea la democracia de la polisemia, estableciendo que el acto de lectura genera infinitas diseminaciones.
Frente a un texto será imposible determinar una lectura como la buena. Las lecturas posibles serán así infinitas porque jamás lectura alguna alcanzará el buen sentido.

viernes, 7 de septiembre de 2012

El Shock del futuro de Toffler



Alvin Toffler es un escritor y futurista estadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. Sus primeros trabajos están enfocados a la tecnología y su impacto (a través de efectos como la Sobrecarga informativa). Más tarde se centró en examinar la reacción de la sociedad y los cambios que ésta sufre. Sus últimos trabajos han abordado el estudio del poder creciente del armamento militar del siglo XXI, las armas y la proliferación de la tecnología y el capitalismo. Entre sus publicaciones más famosas se destacan La revolución de la riqueza, El cambio de poder, El shock del futuro y La tercera ola. Toffler explica: "La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos". Otra cita suya dice: "Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender."

La tercera ola

En su libro La tercera ola, Toffler introduce un concepto de ola que engloba todas las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se derivan de cada una de las civilizaciones verdaderamente distintivas.
Dentro de estas civilizaciones describe:
  • La primera ola como la revolución agrícola. Una civilización basada en el autoabastecimiento que origina toda una ola de consecuencias culturales. Dura miles de años.
  • La segunda ola como la revolución industrial. Una civilización que escinde la figura del productor de la del consumidor. Las consecuencias culturales son la uniformización, la especialización, la sincronización, la concentración, la maximización y la centralización. El poder en esta segunda ola es ostentado por los que llama "integradores", que son aquellos que se ocupan de coordinar y optimizar los procesos de producción. En todas las sociedades en las que predomine la segunda ola, surgen de forma natural la burocracia y las corporaciones.
  • La tercera ola es la sociedad post-industrial. Toffler agrega que desde fines de la década de 1950, la mayoría de los países se han alejado del estilo de sociedad de "segunda ola", tendiendo hacia sociedades "tercera ola". Acuñó numerosos términos para describir este fenómeno y cita otras como Era de la información creadas por otros pensadores.
En una simplificación de la historia de la humanidad, sitúa en el centro de la evolución de cada sociedad la coexistencia y el reemplazamiento entre "olas". “Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento».Alvin Toffler (La tercera ola).