lunes, 20 de abril de 2009

Juan Marsé:Premio Cervantes 2008

*Juan Marsé.
Recuerdo que hace como 5 años, en una tienda de autoservicio -aquí en León- me topé con un librito muy símpático llamado: Retratos con Retoques (1974-1984) de Marsé, que es una recopilación de fotografías literarias (que van desde Richard Nixón hasta Placido Domingo entre otros) que escribió para el periódico español: El País.

Tratando de emularlo escribí un texto sobre Andrés Manuel López Obrador, aquí la fotografía literaria:



Fotografías Literarias
León, Gto., México, julio-agosto 06.

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Sus ojos revelan el insoportable peso histórico de la lucha de clases: el adinerado odia al pobre; el pobre odia al adinerado. La clase media mendiga un ascenso a la high sociecity irradiando ternura y lástima por los desvalidos, de los cuales, a toda costa quiere alejarse.
Las manos atezadas del candidato del PRD se inconforman por la victoria del PAN, y su inconformidad trae aparejada una oleada humana en el zócalo capitalino.
Su pelo canoso e indómito, recuerda a la peor política de izquierda en México. Aquella izquierda que tuvo su mayor auge con la Revolución mexicana. Izquierda que en México, más que ser racional fue temperamental, y más que estar plagada de ideas, se conjunto de pasiones.
La bola revolucionaria sella bien este argumento. Nadie tenía bien claro porque peleaba, lo importante era la escaramuza, reclutarse a la lucha. La novela Los de Abajo, ejemplifica bien este pensamiento.
López Obrador no es muy alto, tampoco diría que es chaparro, su estatura física es media. ¿Quizá también, la altura de su conjunto idiomático no roce alturas titánicas? No lo sé bien, la verdad es que no me convence del todo su plataforma política.
Probablemente su eslogan: “Primero los Pobres”, atrona su discurso de gobierno. El hacer uso de frases tan trilladas en México, denota sospecha. Sospecha claro, de demagogia. La historia política de México es la historia de los demagogos. Sólo recordemos la promesa foxiana: “...en quince minutos resolveré el problema de Chiapas y del EZLN...”
Los pómulos de Andrés Manuel, en combinación con su sonrisa, dibujan al gran burlador que es. Burlador universitario en la UNAM, burlador político en el gobierno del Distrito Federal, burlador en la pérdida de la elección del 2006.
López Obrador habla, y su voz suena hipnotizante, muy parecida al sonido de flauta mágica, sólo que su música no hipnotiza a las multitudes más allá del D.F.
Su resistencia, más que batalla, se equipará a berrinche infantil. “Voto por Voto” ¿y qué fue lo que se contó en la pasada elección? Si Barlet, hubiera sido el encargado de la pasada elección del 02 de julio del 2006, todo podría ponerse en duda, pero no fue así, fue diferente; el IFE, aunque imperfecto ha avanzado con pasos firmes.
Andrés Manuel López Obrador, en sus discursos en el zócalo capitalino, más que parecer guerrero azteca, se asemeja mucho más al rey sol: “El pueblo soy yo”. Dudo sobre manera, que halla existido un fraude electoral trascendente, si bien es cierto que el país entero estaba dividido, de las tres opciones tan pésimas que teníamos para elegir, López Obrador no era la menos peor.
Sin duda nuestro México ya es un país cansado, al borde de la neurosis política, económica y social. De eso no me queda la menor duda.

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