jueves, 25 de junio de 2009

GRANADA LITERARIA. Microcuento


En tiempos de peste agónica, nada se salva del contagio. El cuento no es la excepción. ¿Para qué sentarnos a esperar pasivos la muerte?

¡Destruyamos!

Fin al fin. Muriendo renaceremos. Toda evolución implica negación. Neguemos la literatura anterior. La aventura reside en ir a la búsqueda del planeta desconocido. Ya no existe un nuevo mundo en esta tierra literaria, tenemos que salir a conquistar nuevos planetas. La experimentación es nuestro cohete. El cuento tradicional muere, ¡matémoslo! La eutanasia no es bienvenida.

¡Arriba el cuenticidio!

Sólo tomando las armas de la literatura experimental se puede llevar a cabo la revolución. Se escribe cuento para aniquilarlo. ¡Que desparezca todo lo anterior! “Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra de arte”, escribió Filippo Tommaso Marinetti en el primer Manifiesto del futurismo. Los cuentistas son esclavos de la tradición. Vivimos en la época del anticuento.

¡Hay que fundir los géneros!

El cuento necesita del pensamiento. Quisiera ser algo más que un simple elaborador de anécdotas “divertidas”. Anhelo el cuento que piensa. El cuento filosófico. La literatura es una forma de la epistemología. El cuento una forma de la ontología.

¡Hay que cruzar los géneros!

El cuento posmoderno -es el laboratorio de los experimentos- necesita del artículo científico, de la reseña crítica, del ensayo, de la poesía, del tratado, de la dramaturgia, del séptimo arte, de la pintura, del jazz, del jazz, del jazz, del performance, del…, en fin, de todos los géneros; pero necesita más de la ficción. El cuento es la mentira reflexiva. Un aforismo falso el microcuento.
Necesitamos clonar un Che (Guevara -mejorado-) literario para que exporte la revolución. Los revolucionarios contemporáneos no tienen en su genoma el gen de la heroicidad.
Necesitamos de la guerra de guerrillas en la literatura…


***

-Ayer despegué en el Granma literario con 82 cuentos (experimentales) hacía la Sierra -literaria- Maestra espacial. He decido firmemente desde ahí, derrocar a la tradición batística del cuento.
Llevo conmigo un ejército de autores experimentales.
Llevo también el arsenal poético de las vanguardias literarias.
Ha empezado la revolución.
Ayer mandé en miles de e-mails, esta granada literaria…

Hasta la victoria siempre, ¡cuento nuevo o muerte!

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