lunes, 2 de mayo de 2011

Fallece Ernesto Sábato

Sobre Sábato, leí obligatoriamente "El túnel", pero descubrí a un novelista muy interesenate. Dicha novela es como las novelas que me gustan leer, breve, profunda, perfectamente bien escrita (casi escrita matemáticamente) y muy apasionante. Después del descubrimiento de aquella obra, empece a leer más sobre él y me encontré con "Hombres y engranajes", extraordinario ensayo sobre el divino "dinero" y la maquinación que el hombre ha hecho sobre el hombre mismo.






Algo sobre Sábato:


Ernesto Sabato nació el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires.

Abandonó los estudios de física en 1930 y llegó a ser Secretario de la Juventud Comunista. Pero en 1934, la primera de las que él llamó "las tres crisis fundamentales de mi vida'', cuando en un viaje a Bruselas para asistir a un congreso contra el fascismo y la guerra, rompió con el comunismo.

De vuelta en Argentina, Sabato se casó con Matilde Kuminsky-Richter, la que sería su compañera de toda la vida. El matrimonio tuvo dos hijos, Jorge Federico que se dedicó a la política y murió en 1995, y Mario, director de cine documental.

Regresó a la universidad, se recibió de doctor en física en la Universidad de la Plata y obtuvo una beca para trabajar en radiaciones atómicas en el laboratorio Joliot-Curie en París. Allí sufrió su segunda y tercera crisis.

"En París, asistí a la ruptura del átomo de uranio, que se disputaban tres laboratorios: ganó la 'carrera' un alemán. Pensé que era el comienzo del Apocalipsis'', señaló el escritor desalentado de la física.

La tercera crisis, fruto de su amistad con artistas surrealistas como el chileno Roberto Matta, el cubano Wilfredo Lam y el fundador del movimiento, André Breton, lo llevó a abandonar en 1945 para siempre la ciencia y dedicarse a la literatura y el ensayo.

En 1945, publicó su primer libro, "Uno y el universo'', que recibió el primer premio de literatura de la Municipalidad de Buenos Aires.

Su novela breve "El túnel" (1948), una historia psicológico-policial del asesinato de la joven María Iribarne por el pintor Juan Pablo Castel, mereció el elogio de Albert Camus, quien dijo admirar su dureza e intensidad, e incluso ordenó su traducción al francés, y de Thomas Mann, quien la calificó de impresionante. En 1961, escribió su obra "Sobre héroes y tumbas".

En 1975, Sabato recibió el premio de Consagración Nacional de la Argentina, y un año después su novela "Abaddón el exterminador'' (1974) obtuvo el galardón al mejor libro extranjero del año por la industria editorial francesa.

Italia también lo homenajeó en 1977 con el premio Medici, España un año después con la Gran Cruz al mérito civil en España y en 1979 Francia lo distinguió como Comandante de la Legión de Honor.

No obstante, Sábato dejó a un lado la literatura para dedicarse a elaborar un completo informe de las atrocidades cometidas por los militares en el régimen de 1976 a 1983.

Al terminar la dictadura fue designado para presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), cuya tarea fue investigar el destino de los miles de argentinos que desaparecieron durante ese período.

La Conadep recopiló 50 mil páginas de evidencias de secuestros, torturas, violaciones y asesinatos de integrantes de las guerrillas de izquierda, simpatizantes, familiares o militantes políticos.

Sus hallazgos sobre los crímenes de la dictadura y las recomendaciones sobre el castigo que deberían recibir los represores se publicaron en 1984 en un libro llamado "Nunca Más", el cual fue base del Juicio a las Juntas Militares en 1985, considerado el "Nuremberg argentino".

Sabato, premio Miguel de Cervantes en 1984, también pintaba, y sus obras fueron expuestas en el Centro Pompidou de París y en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, entre otras salas.

En los últimos años de su vida salía raramente de su casa en Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, pero se prestaba con frecuencia a reportajes periodísticos en los que opinaba sobre temas de actualidad.

"Antes del fin'', aparecido en 1998, el año que murió su esposa Matilde, es un testamento que escribió, dijo, para los adolescentes y jóvenes, pero también para los que, como él, se acercan a la muerte y se preguntan para qué y por qué han vivido.

El cumpleaños número 100 de Sabato, el 24 de junio, iba a ser festejado con múltiples actos en todo el país.

2 comentarios:

  1. una gran tristeza pero hay quienes dicen que sólo dio un giro a su narrativa.

    ResponderEliminar
  2. Pues quizá sea así.

    Creo que un escritor "inmortal" es aquel que le ha dicho a la humanidad algo indispensable y por lo tanto cohabita para siempre con ella, es decir, con la humanidad.

    Sábato lo logró creo, con su trilogía: El tunel, Abadón el exterminador y Sobre heróes y tumbas.

    Saludos.

    M.O.

    ResponderEliminar