sábado, 17 de diciembre de 2011

Nada mejor para leer en esta Navidad que "Opiniones de un Payaso" de Bôll






Opiniones de un Payaso es una de las obras de mayor renombre en la narrativa de Heinrich Boll (1917-1985); pertenece, según observan algunos teóricos, a una tercera etapa en la producción del escritor caracterizada por organizar, a partir de temas elementales, una crítica a las instituciones contemporáneas y promover una ética individual capaz de enfrentarse a los procesos de masificación cultural.
En términos generales, la obra –ambientada en la Alemania de posguerra- cuenta la historia de Hans Schnier, un payaso de profesión, que tras haber sido abandonado por Marie –la mujer a la que ama- se aboca progresivamente a la derrota artística y existencial. Desencantado, el personaje nos hace un recuento de su vida, de los problemas con su familia y su trasegar sentimental. Pero además, y como tiene plena conciencia de no pagar tributo a nadie más que a sí mismo, el relato de Hans constituye una crítica a su sociedad: la guerra, el nazismo, y el estricto círculo católico que siempre censuró sus actos.
Opiniones de un Payaso es una obra marcada por el absurdo y la sátira. Lo que imprimiría un sello particular a esta novela es el hecho de recurrir a un personaje que, a todas luces, se revela como antihéroe: no hace parte de los alemanes que buscan el restablecimiento económico, renuncia a cualquier modo de vida fuera del que le procura Marie, se sabe imposibilitado ante el mundo para generar comunicación, y reduce su carrera a una maraña de cuestiones artísticas.
Y es que la figura dibujada por Böll es, ante todo, irónica. Si en la tradición el payaso es el hombre que nos hace reír con sus ocurrencias, aquí, en la novela, sirve para enunciar una realidad especialmente triste: ese fracaso personal de Hans que no es otra cosa que la actualización de un espíritu de época. Aún más, la ironía no se agota en esa primera evidencia, sino que es palpable en un nivel más profundo, cuando se descubre que todas las opiniones que el protagonista nos va compartiendo a lo largo de las páginas no persiguen un fin distinto que su propia catarsis, y ello porque el payaso tiene plena conciencia de que no serán comprendidas por ningún hombre, ni siquiera tratándose de otro payaso.

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