jueves, 30 de abril de 2009

The Wrestler por Aronofsky

Soy un viejo trozo de carne podrida
y merezco estar sólo…
Randy
(El luchador)

Pelearán de dos a tres caídas, sin límite de tiempo.
En esta esquina, de 40 años y con tres largometrajes anteriores -Pi, Requiem for a Dream y The Fountain- Darren Aronofsky (Brooklyn, New York -1969).
En esta otra…


The Wrestler es el cuarto largometraje de Aronofsky. Obra maestra que trata del envejecimiento, del éxito y del fracaso en las sociedades del dinero, de la renuncia, de las relaciones humanas que nacen muertas y de las fracturadas, de la soledad, del olvido y de la muerte.


Primera caída 1.-Del envejecimiento, del éxito y del fracaso, de la renuncia.
Randy es un luchador profesional retirado. Un icono de la lucha en los ochentas. Un elegiaco del cuadrilátero y de su generación. Para él, los tiempos pasados siempre serán los mejores. Randy ha envejecido, ahora es un luchador que se gana la vida en el circuito independiente. Fue una estrella, un luchador exitoso en su juventud. Fue. Somos seres de tiempo: envejecemos. Nerval alguna vez escribió: Mi sola Estrella ha muerto, y mi laúd constelado ostenta el negro Sol de la melancolía... La estrella de Randy murió. El fue. Ahora es una sombra melancólica de la lucha.
Randy (Mickey Rourke) tiene problemas de sordera, problemas en las articulaciones, su cuerpo muere. Es un luchador que no se resigna ha bajar el ring. La lucha fue su vida, es su vida. Renunció a todo por alcanzar su estrella. Perdió a su hija. Gastó su dinero en mujeres, en drogas y en acumular fama… Ahora está solo. Es un solitario. Vive en una casa móvil, hace trabajos de medio tiempo que detesta. El dinero que escasamente gana le sirve para seguir luchando. No tiene otro amigo que el cuadrilátero. No tiene otra vía que la de los golpes. Apostó su vida entera por la lucha, y ahora es un luchador envejecido. Un luchador al que su cuerpo le pide la renuncia.
Randy fue un rockstar de la lucha. Ahora su fama no le sirve más que para dar autógrafos a uno que otro despistado. En los ochentas se le adoraba y ahora está en bancarrota. Sin dólares no vale su fama. Sin dinero es un fracasado en la sociedad hipercapitalista norteamericana.
Randy intenta renunciar a la lucha. Su estrella le está cobrando la factura. Está débil, muy golpeado y sin dinero. Una caída más y la muerte será el desenlace. ¿Costará tan caro acaso seguir a nuestra estrella?


Segunda caída 2.- De las relaciones humanas que nacen muertas y de las fracturadas. De la soledad.
Randy ha salido del hospital, nadie fue a visitarlo. Quizá lo mejor sea retirarse. Tiene miedo. Su rock de los ochentas le recuerda que su estrella se fue. Sufre solitariamente. La lucha o la muerte, no tiene alternativa. Convalece, no quiere seguir así. Intenta dejar de ser luchador. Le ha propuesto a Cassidy (Marisa Tomei) su prostituta de planta que le acompañe. Él es su cliente, una prostituta no puede irse a vivir con su cliente, no funcionaría…
Randy sólo ha construido relaciones humanas muertas y la de su hija, una relación fracturada. Randy intenta recuperar el tiempo perdido, quiere acercarse a su hija Stephanie (Evan Rachel Wood) que de niña abandonó. Va bien, ella es su padre, está dispuesta a darle otra oportunidad, no funcionará… Randy no puede dejar el ambiente de la lucha, lo necesita para vivir. Continuará sólo.


Tercera caída 3.- Del olvido y de la muerte.
Randy aún tiene una oportunidad. Su estrella ha brillado una vez más, su regreso puede ser su salvación o su muerte. Randy pide la revancha. Sus fans de antaño pueden volver. Randy no es otra cosa que un luchador, por qué vivir si todos afuera del cuadrilátero le hacen daño, mejor luchar, luchar es destino. Todos algún día moriremos. Randy ha elegido regresar… Para qué vivir cobardemente si podemos vivir luchando -aunque se arriesgue nuestra vida-, quizá con un golpe de suerte nuestra estrella vuelva a brillar.

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