martes, 16 de marzo de 2010

DE PROFUNDIS DE ÓSCAR WILDE / Alegato contra la intolerancia sexual e intolerancia de diversidad de parejas


En el fondo, mi ruina no es
consecuencia de un exceso,
sino de falta de individualismo.
Oscar Wilde



1.
PREGUNTA
¿Cuál habrá sido el motivo principal de la tragedia carcelaria de Óscar Wilde?
Si envueltos en la polémica que vivimos hoy como sociedad mexicana, a raíz de la reciente modificación (e impugnación) del artículo 146 -donde se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo-, del Código Civil para el Distrito Federal, lanzáramos esta pregunta. ¿Cuáles podrían ser las respuestas? Si la pregunta la contestará alguien perteneciente a un grupo conservador, éste posiblemente diría que la principal razón habría sido la práctica de la homosexualidad del autor de El retrato de Dorian Gray. Si la respondiera una persona afín al pensamiento liberal, quizá contestaría que fue la “moral” victoriana y sus leyes represivas la que lo llevaron a prisión. Más allá de los estereotipos y de acuerdo al contexto de la circunstancia concreta. ¿Cuál habrá sido la causa principal?

2.
SEMBLANZA WILDEANA
Óscar Fingal O´Flahertie Wills Wilde nació en Dublín en 1854, hijo del médico William Wilde y de la escritora Jane Francesca Elgee -mejor conocida con el nombre literario de Esperanza-. Se educó en el Trinity College de Dublín destacando por sus estudios sobresalientes y su gran erudición sobre los clásicos. Después pasó al Magdalen College de Oxford, donde se graduó con las mejores notas. Viajó por Londres, París y en Estados Unidos impartió conferencias. Un perfecto dandy poseedor de una charla amena e interesante, rodeado siempre de la alta sociedad artística europea: Victor Hugo, Verlaine, Mallarme, Zola y el pintor Degas. Privilegiado consciente de sus propios privilegios declaraba: «Los dioses habíanme otorgado casi todos sus dones: poesía el genio, un nombre ilustre, una elevada posición social, la fama, el esplendor, la audacia intelectual (De profundis)». Siguiendo los convencionalismos sociales se casó con Constance Lloyd, quien era hija de un consejero de la reina. Hasta aquí, en 1884, a los treinta años de edad, Óscar Wilde encajaba cabalmente en el estereotipo del caballero dentro de la sociedad victoriana. Naturalmente, encaminado por este mismo sendero, procreó con su esposa a dos hijos: Cyril y Vyvyan. Al darse cuenta Óscar de que el matrimonio con Constance, era simple y llanamente un encuadramiento con los moldes establecidos, y no una convicción personal, decidió dar inició a una nueva vida -o doble vida-.
Según Brian Gilbert en su película Wilde (Reino unido 1997), fue Robbie el amigo canadiense quien lo inició a esta forma diferente de vivir su sexualidad y sus relaciones íntimas. Posteriormente al primer encuentro con Robbie, su iniciador y amigo inseparable, Óscar salió del clóset.
En 1891 -nos dice Rocío Pizarro en su introducción a De profundis (Edimat libros, Madrid, España 2003)-, Wilde conoció a Lord Alfred Bruce Douglas, mejor conocido como Bosie, joven perteneciente a una antigua familia aristocrática. Luego de haber intimado con Alfred Douglas, los dos se dedicaron a despilfarrar dinero en fiestas, restaurantes, lupanares y lujos superfluos. Para 1894, la doble vida de Óscar era del conocimiento público. El marqués de Queensberry padre de Bosie, empezó a hostigar a Wilde para que terminará la relación con su hijo. Óscar Wilde tenía 40 años de edad y estaba por estrenar la comedia: La importancia de llamarse Ernesto -se encontraba en la cima de su carrera literaria y ahora menos que nunca iba dar marcha atrás a esta nueva vida de éxito y placer que lo realizaban-. Para sobrellevar el hostigamiento del marqués de Queensberry, Óscar y Bosie viajaron a Argelia. Una vez que se instalaron nuevamente de regreso en Londres, el 8 de febrero de 1895, Wilde recibió una tarjeta del padre de Douglas que decía: “A Óscar Wilde que alardea de sodomita”. Inmediatamente instigado por Bosie, Wilde inició un proceso judicial en contra del marqués de Queensberry por difamación. A pesar de los consejos de sus amigos a desistir del procedimiento por las pruebas que existían en su contra, Óscar se mantuvo firme a desafiar a la sociedad. Como era de esperarse en aquella época escrupulosa, el juicio por difamación se revertió en su contra y porque efectivamente Wilde practicaba abiertamente su homosexualidad. En mayo de 1895, Óscar fue condenado a prisión por cometer “actos indecentes”. En 1897 abandonó la cárcel y fue a vivir a París sin dinero y estigmatizado por este gran escándalo, donde sólo vivió tres años más, y murió en 1900.

3.
LAS LEYES INGLESAS EN EL SIGLO XIX, LA CENTURIA EUNUCOIDE
Óscar Wilde nació y murió en el siglo XIX, en la llamada centuria eunucoide por D. H. Lawrence. Para Lawrence, éste momento histórico estaba caracterizado por una hipocresía absoluta frente al sexo, todo lo referente a él era maligno. En este sentido no es extraño que encontremos en la codificación penal inglesa ideas castrantes. La historia de los delitos y sus penas en Inglaterra, nos descubren que desde 1534 con el reinado de Enrique VIII, ya se había promulgado la primera ley anti homosexual llamada Buggery Act. Ésta ley que desde antes era aplicada por los tribunales eclesiásticos, ahora pasaba a formar parte del repertorio judicial. Su finalidad era castigar todo acto sexual “antinatural contra la voluntad de Dios y del hombre”. Posteriormente, dicha ley se reformó para incluir solamente la pedicación y el bestialismo que se castigaban con la muerte. Tras varias reformas se convirtió en definitiva en 1563 con el reinado de Isabel I, y así duro más de trescientos años. Hay antecedentes que en los años de 1800 al 1836, se ejecutaron a más de 58 personas por éste delito. Para 1861, se derogó y fue sustituida por la Offences against the person act, que con la reforma, libraban la pena de muerte los sentenciados, pero no la incautación de sus bienes. Otra vez en 1885 se reformó nuevamente a Criminal law amendment act, que castigaba cualquier práctica sexual entre varones y no sólo a la relación per anum. La Criminal law amendment act fue la ley que llevó a prisión a Óscar Wilde, y siguió vigente hasta el siglo XX, donde finalmente se abrogó hasta los años sesentas. Siglos y siglos de represión y muerte, le han costado a la diversidad sexual.

4.
DE PROFUNDIS
* LAS REFLEXIONES DEL AMOR QUE NO SE ATREVE A DECIR SU NOMBRE
La reflexión medular de De profundis puede expresarse en esta frase: Libertas vs Repressio. Acto de unificación autoritaria en contra de la diversidad individual. El marqués de Queensberry representa a la mayoría despótica: la policía moral, y Wilde, representa la excepción que busca su libertad. Lucha a muerte entre la convención y la diferencia.
La larga misiva escrita en la cárcel de Reading, por Óscar Wilde -y dedicada a Bosie-, no es otra cosa que el lamento de un artista que no logra comprender el por qué de su tragedia. El leitmotiv -: por tu culpa, por tu culpa, por tu grande culpa Bosie- de De profundis es un espejismo. Una respuesta falsa. El good for nothing de Lord Alfred es apenas la gota que derrama el vaso. La causa principal del presidio de Wilde es la hipocresía de la sociedad inglesa en el siglo XIX. Es cierto, Bosie intenta vivir a costillas de Wilde, a lo más es su gigoló, nunca su cadalso. Wilde y Douglas se separan y reconcilian a cada rato, viven una relación enfermiza: neurótica por la represión. No pueden decir que se aman, No pueden decir que sólo se desean. Tienen que callar, hacerlo en la sombra. Amarse es válido dentro de la convención, pero su “amor” no es convencional. Desearse es inválido dentro y fuera de la convención. Pedir libertad e individualidad, una falta grave, ahí están los ejemplos de las leyes: Buggery Act, Offences against the person act y Criminal law amendment act.

* LA VOZ QUE CLAMA INDIVIDUALIDAD
La libertad siempre encuentra su cauce aunque a veces sea a través de la clandestinidad. La doble vida de Óscar Wilde es el remanso de salida hacia la castración. Hay que seguir los moldes por tradición o por obligación. La obligación siempre es jurídica, trae aparejada coercibilidad.
Adictos a lo prohibido, rebeldes con una causa sexual, Wilde y Bosie sobreviven al siglo que les tocó.
Constance, Alfred y Óscar forman el trío reprimido en busca de redención. Ella no eligió a su marido, su esposo se apalabró con su madre como establecía la norma; Bosie, es sólo un junior que buscaba diversión; Él, Óscar, el artista que clamaba individualidad. Ellos, el triangulo neurótico que ilustra bien la centuria eunucoide.

* LA POLICIA (MORAL) SIEMPRE EN VIGILIA
En De profundis, Wilde se lamenta intensamente por la relación con Lord Alfred. El encarcelamiento lo ha aturdido. Bosie no es un niño maldito, a lo más es un homosexual sin madurez, un intento de escritor que se quiere colgar de la fama del autor de Salomé -él mismo ha pedido traducir ésta obra-. Bosie también es una víctima. Víctima de la sociedad represiva encarnada por su padre. Al marqués de Queensberry no le ha bastado el suicidio de su primogénito, reclama también la vida de Alfred.
La policía moral no descansará hasta encuadrar al último desalineado -no importa que sean sus propios hijos, no descansará-. Bosie no es el culpable de la tragedia de Wilde, es también otra víctima, víctima de su propio padre, el marqués de Queensberry, o mejor dicho el policía moral.

* UN CASTIGO EJEMPLAR
«Después de mi terrible condena, ya puesto el traje de presidiario, y una vez que se hubieron cerrado tras mí las puertas de la cárcel, me vi debajo de las ruinas de mi esplendida vida, aniquilado de miedo, confundido por el terror, anonadado por el sufrimiento (De profundis)»
Dos años de prisión, trabajos forzados y la incautación de todos sus bienes, fue la pena que se le impuso a Wilde, por haberse atrevido a vivir una sexualidad diferente. Se subastó su casa, su biblioteca y todos sus muebles. Murió su madre, su esposa y lo despojaron de la patria potestad de sus hijos. Óscar Wilde, que otrora fuera “el rey del arte”, ahora era castigado como “el rey de la sodomía”.

5.
RESPUESTA Y ALEGATOS
A la pregunta inicial -¿Cuál habrá sido el motivo principal de la tragedia carcelaria de Óscar Wilde?- podemos ahora contestar: que efectivamente, la homosexualidad de Wilde, fue la que lo llevó a prisión. Pero también, las leyes castrantes de la centuria eunucoide. Es decir, practicar la diversidad sexual en el siglo XIX, era tipificarse como delincuente. Delincuentes eran, entonces: los homosexuales, los bisexuales y cualquier otro que osará elegir una sexualidad no sujeta a la convención. La monogamia (heterosexual) era el modelo. Lo contrario a ella, la indecencia y la criminalidad.
La historia humana ha sido sin duda alguna, la historia de la búsqueda de la libertad individual. Ya en 1789, con la primera Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, los asambleístas avanzaban en pro de ésta libertad. Decía el texto:

"La naturaleza ha hecho a los hombres libres e iguales; las diferencias necesarias para la ordenación de la sociedad sólo han sido establecidas por razones de utilidad pública. Todo hombre viene al mundo con derechos inalienables e inviolables. Tales son: la libertad de pensamiento, el cuidado de su honor y de su vida, el derecho de propiedad, la libertad de disponer de su persona, de su trabajo y de su aptitud, la manifestación de su pensamiento por todos los medios posibles, la tendencia al bienestar y la resistencia a la opresión. El ejercicio de los derechos naturales no tiene más límites que los que aseguren el derecho de los demás miembros de la sociedad al goce de los mismos beneficios (…)”.

Como podemos leer, efectivamente los revolucionarios franceses dieron pasos agigantados buscando la conquista de la libertad, pero a pesar de estos adelantos, la sociedad seguía aun con miopía en muchas otras cuestiones que también tenían que ver con la individualidad y la libertad. Recordemos el caso de la dramaturga Olympe de Gouges que escribía: «¡Oh, mujeres que nada obtuvieron de la Revolución!» Es verdad que como pedía esta francesa, dentro de los diecisiete artículos que conformaban la Declaración del 4 de agosto de 1789, las mujeres y otras minorías (en este caso la de los homosexuales) nada habían obtenido con esta lucha. Faltaba mucho por hacer. La esclavitud había sido abolida, pero quedaban pendientes todavía muchos derechos que reivindicar, entre ellos, los derechos de la diversidad sexual.
Si la esclavitud era insostenible en el siglo XVIII, las libertades femeninas y las de preferencia sexual lo serían en el siglo XIX, pero no fue así, se tuvo que esperar otro siglo hasta llegar al XX. Y hoy, ya instalados en el siglo XXI, resulta incomprensible que en nuestro país, México, existan personas todavía que quieran seguir sosteniendo pensamientos recalcitrantes en contra de la libertad de pareja y de la diversidad sexual. Enfaticemos que la persona humana no está hecha estáticamente, sino que se va haciendo según sus circunstancias y su libertad. La monogamia (heterosexual) no es el modelo eterno, sino una forma más de consenso. Basta dar una mirada a la historia y a la antropología para percatarnos de las muchas formas en que los seres humanos han encarado la preferencia sexual y de pareja. Inocente pero más cuestión de ignorancia es creer que ésta forma de convivencia social es la universal, la única válida para todos los tiempos y en cualquier circunstancia. ¿Qué podrían decirme los absolutistas monógamos -heterosexuales- de la poliginia y de la poliandria?, ¿qué de la aceptación del concubinato en la antigüedad?, ¿qué de las nuevas parejas postmodernas? La relación amorosa primero acontece y después encuentra su estética formal. Por ejemplo, en Oriente, los países musulmanes han practicado -practican- desde tiempos inmemoriales la poliginia, es decir, un esposo con varias esposas; el Corán mismo certifica éste actuar. En la antigüedad, la tribu Mosso al Este del Tibet, practicó la poliandría, es decir, una esposa con varios esposos. Hoy, en el mundo contemporáneo, esto puede observarse en la tribu Toda de la India, donde se acostumbra que varios hermanos desposen a la misma mujer. Los versos del Maha Bhárata ilustran perfectamente bien esto, al describir como los cinco hermanos Pandava se casarón con Draupadi su única esposa para todos. Sarai, en el Antiguo Testamento, toleró y ofreció en concubinato a su esclava Agar, para que ésta, tuviera un hijo de su esposo Abraham. Tratar de esculpir al poderío del amor en moldes, implica asesinarle.
El argumento que esgrimen los que se oponen al matrimonio entre parejas del mismo sexo, es que estas relaciones son contra natura. Me temo que este razonamiento ya no es sostenible en el actual siglo, pues si hay alguien en todo el mundo de los seres vivos que trasciende a su naturaleza, es el ser humano. El ser humano a diferencia de los animales no racionales, tiene libertad y voluntad de elección. Además, se siguiéramos bien esta posición nos encontraríamos que hay en el mundo animal, infinidad de seres que tienen relaciones homosexuales, como lo son: aves, reptiles y quizá el caso más significativo es el del chimpacé, que aparte de practicar el coito anal con otros machos, practica también la masturbación y la bisexualidad (http://www.youtube.com/watch?v=aC11eqvc4UA).
El argumento de la ley natural, ya no es sostenible. El “argumento” hacia la intolerancia de diversidad de pareja y sexual, no es argumento, está basado en un fundamentalismo sexual lleno de ignorancia. Y aunque suene fuerte decirlo, aquellos que se oponen hoy a la diversidad sexual en este siglo XXI, representan aquellos otros que en su momento defendieron la esclavitud y la represión en contra la libertad individual.

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