viernes, 8 de mayo de 2009

Vincent Van Gogh Autorretrato (1889) con la oreja vendada.

El artista Paul Gauguin fue quien le cortó la oreja con un sable al famoso pintor Vincent Van Gogh, durante una disputa en la puerta de un prostíbulo en Arles, Francia. Esa es la conclusión de los historiadores alemanes Hans Kaufmann y Rita Wildegans, luego de investigar durante 15 años sobre una de las bases biográficas del pintor holandés, en el libro "En la oreja de Van Gogh: Paul Gauguin y el pacto del silencio". Según ellos, Gauguin sacó su sable (era un gran espadachín) y tiró sobre la oreja de su amigo, cortándola de un tajo, con precisión quirúrgica. A lo largo del siglo XX se construyeron numerosas teorías sobre la locura de la que habría sido víctima Van Gogh, y cuya consecuencia más estrafalaria pudo ser la peregrina idea de cortarse su oreja izquierda, con una navaja u hoja de afeitar. Siempre se aceptó que Van Gogh, quien sufría de desequilibrio mental, se había automutilado con una cuchilla después de una discusión en Arles, en el sur de Francia, en 1888. ¿Por qué callaron Van Gogh y Gauguin tal incidente...? A juicio de Hans Kaufmann, Van Gogh y Gauguin sellaron un pacto; ese es el enigma, del que trata el texto.
Su acción podría haber costado la cárcel a Gauguin, pero Van Gogh no ganaba nada acusando a un amigo al que continuaba estimando, con el que había soñado construir una especie de falansterio o comunidad artística. Kaufmann y Wildegans no pueden aportar pruebas definitivas de su tesis, pero su obra, en alemán y francés, ofrece 392 páginas de indagación, a caballo entre la reconstrucción policial de un suceso y la investigación de un misterio. Vincent van Gogh pintó su Autorretrato (1889) con la oreja vendada. El incidente tuvo un efecto dramático en la vida del genio holandés y un año y medio después, en 1890, Van Gogh moría después de dispararse un tiro en el pecho. Para entonces Gauguin, pintor, se había mudado a Tahití, en el Pacífico Sur, donde produjo la mayoría de sus cuadros famosos. Eminentes historiadores han escrito páginas magistrales en torno a tal acto de locura no del todo artística. Antonin Artaud y Georges Bataille, entre tantos otros, hicieron del gesto y la locura de Van Gogh un caballo de batalla, en defensa de la demencia y las alucinaciones artísticas. Vincent Minnelli filmó una película de leyenda, donde Kirk Douglas proponía un Van Gogh de la más loca escuela. Las revelaciones de Kaufmann y Wildegans coinciden con la gran exposición de Basilea consagrada a revisar la obra de Van Gogh, precisamente, desde la óptica de su puesto en la historia del paisaje pictórico en el gran arte de esta civilización.

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